98 % de llamadas de extorsión provienen de penales

Diariamente se realizan hasta 200 llamadas falsas. Diego Pérez / CP
Diariamente se realizan hasta 200 llamadas falsas. Diego Pérez / CP

Detrás de cada llamada de extorsión que recibe un chiapaneco hay un negocio ilegal que opera con ganancias de hasta 100 mil pesos diarios, así lo reveló el secretario de Seguridad del Pueblo, Óscar Aparicio Avendaño, quien detalló el modus operandi de las bandas dedicadas a este delito.

Aunque Chiapas ha logrado reducir la incidencia de este crimen, el funcionario reconoció que las llamadas continúan; sin embargo, la mayoría no se originan dentro de la entidad, sino desde penales como el Altiplano y Santa Martha Acatitla.

De acuerdo a estimaciones oficiales, el 98 por ciento de estas llamadas son falsas y provienen de estos centros penitenciarios federales.

El secretario explicó que tras entrevistar a delincuentes detenidos se supo que las ganancias llegan a estimarse hasta en 100 mil pesos, a la vez que diariamente se realizan más de 200 llamadas y pueden caer una o dos personas.

Acciones

El objetivo de las autoridades, dijo, no es solo detener a los responsables sino evitar que la ciudadanía caiga en el juego, para ello la estrategia se ha enfocado en la prevención y la denuncia ciudadana.

Aparicio Avendaño recomendó que ante cualquier llamada sospechosa se debe mantener la calma, colgar de inmediato, bloquear el número y reportarlo al 911, además, puso a disposición herramientas de seguridad como la aplicación Escudo C5 Pakal y el programa “No te enganches” de la Fiscalía General del Estado, diseñados para identificar y bloquear este tipo de comunicaciones.

“Es fundamental que la gente no proporcione información personal ni realice pagos”, enfatizó el funcionario, quien aseguró que en Chiapas existen las condiciones y la seguridad para que las víctimas denuncien sin temor.

La extorsión telefónica ha sido persistente, pero la fórmula para combatirla, insistió Aparicio Avendaño, es una combinación de inteligencia policial y una ciudadanía informada que no se deje engañar.