En el marco de los 500 años de los Dominicos en México, el sacerdote fray Pablo Iribarren Pascal, aceptó que, pese a que los sacerdotes cortaron “algunas ramas de la cultura mayense”, fue esta misma la madre que recibió a la cultura española y religiosa, “fue la base sobre la cual se asentó la palabra de Dios” dijo.
Por su parte, la académica Ana María Parrilla Albuerne recordó cómo Fray Bartolomé de Las Casas llegó a Chiapas con 25 padres dominicos, “los que habían sobrevivido”, pues algunos fallecieron en el camino.
Rechazo de ideas
Fue en ese momento, dijo, cuando empezó una evangelización importante, aún cuando al llegar a Ciudad Real (hoy San Cristóbal), hubo un rechazo a las ideas de Las Casas, pues acostumbraban a usar la mano de obras de los pueblos para labores como la minería.
Esta confrontación hizo que los dominicos se asentaran en Zinacantán y Chiapa de indios (hoy Chiapa de Corzo), donde iniciaron su función evangelizadora. Rápidamente, detalló la investigadora, se limaron asperezas y regresaron con mayor fuerza, hasta que en 1551 se crea la provincia dominica de San Vicente de Chiapa y Guatemala, comenzando el control económico en los pueblos.
Iglesia de Santo Domingo
Durante su exposición, Parrilla Albuerne dijo que es importante entender a los edificios como entes dinámicos, “como cuando uno hace su casa y con el tiempo le hace modificaciones”.
Eso mismo, señaló, ha pasado con la emblemática iglesia de Santo Domingo, cuya fachada se construyó entre 1712 y 1735, dato que se sabe “gracias a un par de documentos”.
Uno de esos documentos expone que a una de las personas juzgadas por la inquisición se le dijo que debía cubrir su pena construyendo la fachada del convento de Ciudad Real.
Otro de los documentos, señaló Parrilla Albuerne, indica que los padres de Ocosingo se quejaron de que se envió dinero en exceso para la construcción de dicha fachada.












