“El Estado, narrativamente, reconoce, pero, administrativamente, clasifica”, menciona el politólogo Manuel Ignacio Martínez Espinoza, sobre cómo el reparto de recursos económicos hacia las comunidades indígenas y afromexicanas no ha surgido de procesos comunitarios, sino de lógicas burocráticas.
Durante una participación en el Centro de Investigaciones Multidisciplinarias sobre Chiapas y la Frontera Sur (Cimsur) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el también investigador de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti) abordó la forma en la que el Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social de los Pueblos y Comunidades Indígenas y Afromexicanas (Faispiam) se ha repartido en la entidad.
Con base en los archivos oficiales de este fondo, que transfiere recursos directamente a las comunidades desde 2025, Ignacio Martínez encontró que el acceso está condicionado a que las poblaciones aparezcan en una lista elaborada por la Secretaría del Bienestar y validada por sus delegaciones estatales.
“Quien no aparece en esa lista, no recibe recursos”, aunque estén en el Catálogo Nacional de Pueblos y Comunidades Indígenas y Afromexicanas, explicó el investigador.
Omisión
Ignacio Martínez también informó que, aunque en Chiapas hay cerca de cinco mil 194 comunidades que cumplen el criterio de 40 % o más de población indígena con rezago social medio, alto o muy alto, tan solo dos mil 922 cuentan con unidades de asignación que pueden recibir recursos, es decir, el 56.3 %.
Indicó que quedan fuera dos mil 272 localidades, donde viven alrededor de 259 mil personas indígenas.
Autogobiernos
El investigador también subrayó el tema de los autogobiernos, poniendo los casos de San Juan Chamula y Tenejapa, dos localidades similares en la zona Altos. Este último municipio, dijo, aparece con una sola unidad de asignación, mientras que el primero tiene 154.
“Esa diferencia no cambia cuánto dinero llega a cada territorio por habitante; ambos reciben exactamente lo mismo. Lo que cambia es la escala en cómo se decide”.
Esto porque, mientras que en Tenejapa, por su unidad, se desarrolla una sola asamblea para decidir la obra que se realizará con el Faispiam, en San Juan Chamula se realizarán 154. “Esta diferencia no la decidieron las comunidades, la produjo la forma en la que quedaron registradas”.












