A Propósito del Día del Campanero que se celebra cada 22 de junio, Axel Yael del Carpio García, responsable de los repiques en la catedral de San Cristóbal Mártir, contó que desde niño le atrajo el sonido musical de estos instrumentos, por lo que practicaba con latas y sartenes de su mamá.
“El oficio de campanero es saber cómo manejar las campanas; es descubrir el sonido de cada una, en estos tiempos modernos en que se están acabando poco a poco los toques tradicionales”, dijo.
“Lo que me gusta de las campanas es el sonido, es como una nota musical. En la catedral se manejan toques distintos a como se realiza en los templos de La Merced, Mexicanos o El Cerrillo, por ejemplo. Cuando hay fiestas solemnes, aquí se echa a andar la esquila grande o esquilón, como en la Semana Santa, el jueves corpus o el nacimiento del niño Dios”, relató.
Las campanas, dijo, “tienen una vibración y cada tono es diferente. Me llamó la atención desde los 10 u 11 años. Tienen algo musical como tonos o desniveles, como do, re, mi, fa y las demás”.
Estudios
Del Carpio García tiene 22 años y estudia la Licenciatura en Comunicación en la Universidad Intercultural de Chiapas (Unich), pero desde la infancia tiene apego a las campanas.
“Desde niño me subía a la azotea de mi casa y hacía instrumentos con botes de lata y cacerolas de mi mamá e imitaba los sonidos de las campanas de la catedral, ahí me nació el amor y hace cuatro años cumplí el sueño de tocarlos”, señaló.
El lunes se celebró el Día del Campanero; San Paulino de Nola es su patrono. “Ese día tuve el gusto de tocar la campana pequeña, la que mira hacia el parque Central de San Cristóbal para conmemorar la fecha. Fue un toque muy bonito y llamativo a las seis y media de la mañana para el repique de la misa”.
El joven fue entrevistado en el campanario situado en la parte alta de la catedral, el principal templo de San Cristóbal, donde se encuentran cinco campanas y dos esquilones que pesan toneladas.
Adaptación
“La esquila es una campana sujetada con tornillos especiales con una madera que le permita hacer un giro de 360 grados. No se toca manual. Las otras están sujetadas con cadenas. Aquí hay cinco campanas y otra que por su antigüedad se le cayó el badajo y no se puede golpear. La que se utiliza es la que mira al patio y la esquila grande”.
La campana más nueva y grande fue colocada en 2016 y lleva los nombres de los entonces obispos Felipe Arizmendi Esquel y Enrique Díaz Díaz y del papa Francisco, con el escudo del Vaticano. Las demás tienen más de 100 o 200 años, contó.
Axel Yael manifestó que toca las campanas de la catedral de manera voluntaria todos los días de la semana, con la autorización del párroco, Dorian Pinto García. Empezó el oficio a los 19 años en el templo de La Merced, durante las fiestas patronales de septiembre.
“Estas campanas son históricas. Yo les digo a mis compañeros que las cuidemos porque es un patrimonio. Son muy valiosas”, comentó Del Carpio García.
Toque fúnebre
Explicó que “el fúnebre, por ejemplo, es un toque especial cuando lo requiere la gente. Se tocan entre 12 y 15 campanadas; es un repique muy lento para que llame la atención de la gente, para que se sepa que alguien falleció. Algunos familiares piden que no se toque, pero es raro”.
Los llamados a misa son diferentes, comentó, porque “primero se inicia con la esquila, media hora antes, a los 15 minutos la segunda llamada y media hora después termina con el remate”.
Concluyó: “Soy católico de corazón y toco las campanas desde el fondo de mi alma; se conecta lo espiritual con lo terrenal. Es un llamado al pueblo a que escuchen la palabra de Dios”.












