El abundante incienso cubre todo el interior de la parroquia de San Roque, el ánimo lo despierta el zapateado y el sonido del tambor con la flauta de carrizo, la comunidad Zoque acudió al centro de la capital chiapaneca para ejecutar uno de los rituales más antiguos y significativos de la cultura, el “Hatá Roque-Etzé”, la Danza del Padre Roque.
El primer impacto visual de la danza es el vestuario. Cada prenda cuenta una historia de fusión entre el mundo prehispánico y la colonia.
Camisa blanca y pantalón rojo de manta, un saco oscuro, y el “Coto Payú” o manta ceremonial de autoridad.
En los pies traen caites adornados con cascabeles, que marcan el compás de los tambores, y sin duda el elemento más distintivo es el penacho, un sombrero rojo que en su parte posterior luce un majestuoso despliegue de plumas de pavorreal y chocolatillo, una mezcla fascinante de la estética hispánica y la indígena; algo difícil de observar en las culturas del sur del país.
Símbolos
Los danzantes portan en sus manos una especie de cruz de madera que algunos estudiosos comparan con la imagen de una planta de elote en los códices prehispánicos.
La melodía está compuesta por siete sones que componen esta danza ceremonial. Con coreografías complejas que deben ser ensayadas durante semanas antes de la celebración.
Algo curioso es observar que un grupo de danza zoque tenía como participante a un niño caracterizado como un perro e incluso un danzante tenía un perro chihuahua entre manos.
“La presencia de los perros dentro de la danza no debe entenderse únicamente como un elemento decorativo o como un disfraz. Forma parte de la representación simbólica de San Roque y establece una relación entre la iconografía del santo y la manera en que esta imagen es incorporada y reinterpretada dentro de la danza”, destaca el historiador Juan Alejandro Sarmiento sobre este elemento.
En el barrio de San Roque, la comunidad zoque reafirma su identidad. El baile, que inicia a las siete de la mañana, se extiende hasta las 10 de la noche en un catártico recorrido por los barrios y casas de los fieles de Tuxtla Gutiérrez.












