Catón, el tesoro de Cuarto Poder

Catón se plantó como un poeta en el escenario. Diego Pérez / CP
Catón se plantó como un poeta en el escenario. Diego Pérez / CP

Armando Fuentes Aguirre, conocido en el universo de las letras mexicanas como “Catón”, se paró frente al público que celebró el 50 aniversario del periódico Cuarto Poder y, como un viejo juglar de la palabra, soltó un discurso poético y crítico que recorrió desde el humor hasta la profunda gratitud por la vida y el amor.

Con “De política y cosas peores” el escritor coahuilense cerró con broche de oro las conferencias magistrales de “Retrospectiva”, que organizó esta casa editorial.

La conferencia fue un viaje que comenzó en la cocina de una antigua casona del potrero de Abregó, “el rancho ancestral de mi familia. Las mañanas empiezan siempre en la cocina con una taza de café. El recio café serrano que se bebe en la montaña de Coahuila. Caliente, amargo, fuerte y espeso, con la primera letra de cada una de esas cuatro palabras se forma la palabra café”.

“Lo sirve invariablemente la prima Marta, mujer de genio e ingenio. Una mañana, cierto visitante en el momento en que la prima le iba a escanciar el café, puso la mano sobre la taza. Y dijo, ‘Yo no tomo café por las mañanas’. Le preguntó la prima Marta, ‘Y entonces, ¿con qué te desapendejas?’. Un deber de conciencia me obliga a decir a ustedes que a mí hoy no me hizo efecto el café de la mañana”.

El mejor tesoro

Catón recurrió a los filósofos de su tierra y trajo a la memoria a Ernesto “el Chaparro” Tijerina, un personaje de frases afortunadas. Del Chaparro rescató “la más lapidaria: El que se encuentra un pendejo, se encuentra un tesoro”.

“Me entusiasmó la primera vez que se la oí. Y cuando llegué a mi casa, la de ustedes, le dije a mi esposa, ‘Acabo de oír una frase sensacional’. Ella me preguntó, ‘¿Qué frase es esa?’ Y yo la repetí, ‘El que que se encuentra un pendejo, se encuentra un tesoro’.Y me dijo ella, ‘Qué buena frase. ¿Dónde la oíste, tesoro?’”, enunció, provocando risas entre el respetable.

La crisis

La anécdota sirvió de puente para una reflexión más seria. “Estamos como estamos porque somos como somos”, dijo al citar al “Filósofo de Güemez”, para explicar las crisis de México.

Habló de la corrupción como un mal endémico y de la ineficiencia como un lastre. Y lo hizo con historias como la del mexicano que llega al cielo y descubre que el reloj de la corrupción nacional no está en la pared, sino en la cocina, “sirviendo de ventilador”.

Pese al diagnóstico severo, Catón se declaró un optimista. Como el tipo que se cae de un edificio de 100 pisos y al pasar por el décimo dice: “Pues hasta ahorita no ha pasado nada”.

Recordó que México ha superado crisis peores y que la grandeza de la patria no está en el petróleo, sino en el trabajo de sus habitantes.

“La principal fuente de la riqueza de un país es el trabajo de sus habitantes. Yo sé de un solo lugar donde el éxito viene antes que el trabajo: el diccionario”.

50 años de Cuarto Poder

El homenaje a Cuarto Poder fue uno de los momentos más emotivos. “Catón” agradeció a la señora María Morales y a Ana María de la Cruz por publicar sus textos durante décadas y definió al periódico como “el más importante del sureste”.

“Para cualquier periodista mexicano, el hecho de que sus textos aparezcan en Cuarto Poder es como la culminación de una travesía”.

Elogió el ejercicio de un “periodismo limpio” y llamó a los chiapanecos a seguir apoyando este proyecto comunitario que, aseguró, es una trinchera de la libertad.

Además, don Armando recitó los versos del poeta argentino Francisco Luis Bernárdez a propósito del nombre María:

“Si el mar que por el mundo se derrama tuviera tanto amor como agua fría, María por amor se llamaría. Y no tan solo mar como se llama”, declamó.

Semblanza

Fue el investigador Sarelly Martínez, quien detalló la vida de Catón, fundador de la escuela de Ciencias de la Comunicación en la Universidad Autónoma de Coahuila, y además su primer director.

“Lleva más de 60 años dedicado al periodismo. Escribe cuatro columnas todos los días y se publican en 107 periódicos del país. Eso es lo que hace al maestro Catón crear una comunidad de lectores fieles que lo siguen en los diferentes periódicos. Es además practicante de un arte bastante olvidado, que es el epigrama”, destacó Sarelly.

Amor y gratitud

Al final la poesía venció al humor. Catón guardó silencio, y su voz se hizo más íntima para contar la historia de su vida. La de aquel joven periodista que un día, en un autobús, vio a una muchacha de ojos verdes y larga trenza rubia. Fue cuando una voz le dijo “ella es”.

“Le propuse la pobreza, y me aceptó. Dios me regaló 60 años en su compañía”. Catón habló de su esposa fallecida con una ternura que sacó lágrimas y conmovió al auditorio.

Catón concluyó compartiendo su reflexión a “lo largo de esta larga vida. Venimos a este mundo a ser felices y a dar felicidad a los demás. Debemos ser parte de la alegría de nuestro prójimo”.

“No de su tristeza, ni de su amargura o su dolor. En esta vida todo lo que no sea a Dios es desperdicio. Amor a nuestra patria, amor a nuestra familia, amor a aquellos que comparten con nosotros la hermosa empresa de vivir”.

“Con ese amor vamos a seguir adelante y vamos a hacer de México una morada mejor para nosotros y para quienes vienen después de los viejos”, finalizó entre aplausos para ser merecedor del galardón de Cuarto Poder, una obra plástica realizada por el artista Robertoni Gómez.