Celebran a Santiago Apóstol en Amatenango

A la celebración acudieron sacerdotes de San Cristóbal, Teopisca y de la propia comunidad. Manuel Martínez / CP
A la celebración acudieron sacerdotes de San Cristóbal, Teopisca y de la propia comunidad. Manuel Martínez / CP

Con una serie de actividades religiosas, culturales y tradicionales, habitantes de Amatenango del Valle celebraron este 25 de julio la festividad en honor a Santiago Apóstol, una de las conmemoraciones más representativas de este municipio tseltal ubicado en la región Altos de Chiapas.

A la celebración acudieron sacerdotes de San Cristóbal de Las Casas, Teopisca y de la propia comunidad, quienes presidieron los actos litúrgicos acompañados por la música tradicional que caracteriza esta festividad.

Desde las primeras horas del día, decenas de feligreses se congregaron en el templo para participar en la procesión con la imagen de Santiago Apóstol, recorriendo las principales calles de la cabecera municipal como parte de una tradición que se mantiene vigente desde hace generaciones.

Las Alfareras

El municipio, conocido también como el Pueblo de las Alfareras por la elaboración de piezas de barro reconocidas a nivel internacional, recibe durante estas fechas a familias y visitantes que regresan para participar en una de las festividades religiosas más importantes de la localidad.

Como marca la tradición, las calles de acceso al pueblo fueron cerradas temporalmente para permitir el desarrollo de la tradicional carrera de caballos, en la que participaron jinetes de Amatenango del Valle y de comunidades vecinas.

Montados en sus caballos, los participantes recorrieron las calles y avenidas del municipio como muestra de devoción a Santiago Apóstol, conservando una costumbre profundamente arraigada entre los habitantes de esta población ubicada a unos cinco kilómetros de Teopisca.

Las autoridades comunitarias mantienen desde hace varios años un control en la venta de bebidas alcohólicas durante la festividad, con el propósito de preservar el orden y garantizar que las actividades religiosas, culturales y deportivas se desarrollen en un ambiente de tranquilidad y convivencia familiar.