Chamula: entre lo visible y lo sagrado

Chamula: entre lo visible y lo sagrado

En Los Altos de Chiapas, los barrios de San Pedro, San Juan y San Sebastián del municipio de San Juan Chamula reafirman, a través del k’in Tajimoltik, una de las expresiones más profundas de su vida ritual, donde ta jme’tik ta jtotik, ta sjol yo’on viniketik (en tsotsil, en el corazón de madres, padres y comunidad, se sostiene una memoria que no se escribe, se vive).

La plaza cívica deja de ser espacio público para convertirse en territorio simbólico.

Costumbres indígenas

Los Mash o monos irrumpen con gorros cónicos, calzón de manta y lentes oscuros, avanzando bajo una lógica que, aunque parezca caótica, responde a un orden interno: lekil kuxlejal ta sk’oponel, la vida buena sostenida en la palabra y costumbre.

Son mediadores entre lo visible y lo sagrado, portadores de una energía que organiza el rito.

La corrida del toro, clímax

Animales de más de 700 kilos irrumpen en un entorno donde el riesgo es real y compartido.

Algunos hombres intentan montarlos, en un acto que no busca espectáculo, sino confrontar lo indomable, “frente al gran espíritu y la fuerza de la tierra”.

Así, el ciclo se cierra sin concluir del todo, porque mu’yuk ta sk’an to’on jich ma’uk sok ta sna’el: “no todo está hecho para explicarse, sino para sentirse dentro de la comunidad”.

Memoria resguardada

En este contexto, la fotografía adquiere un valor profundo. Las imágenes no son solo registro, son fragmentos de memoria resguardada.

Cada gráfica existe gracias a a la confianza, el respeto y a la conciencia de que documentar no es invadir, sino acompañar.

En Chamula, mirar también implica saber cuándo guardar silencio.