De vestimenta ceremonial a pasarelas internacionales

El proceso de elaboración se hereda a las nuevas generaciones. Diego Pérez / CP
El proceso de elaboración se hereda a las nuevas generaciones. Diego Pérez / CP

Hace cincuenta años, las mujeres indígenas de Los Altos de Chiapas tejían y bordaban para su consumo o para vender ocasionalmente ropa ceremonial en sus comunidades. Hoy, sus textiles se comercializan en tiendas de moda en la Ciudad de México, Estados Unidos y Europa, lo que genera una transformación y las sumerge en dinámicas económicas agresivas.

Esta transformación radical es el centro de la investigación “Campos y valores del trabajo artesanal: mujeres tsotsiles y tseltales en el mercado nacional e internacional de textiles de Los Altos de Chiapas”, presentada por Rachel Schaetzel Barber, egresada del Doctorado en Ciencias Sociales de (Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social) Ciesas Occidente.

El estudio, basado en trabajo de campo realizado entre 2021 y 2023, incluyó entrevistas a 82 bordadoras y tejedoras de 15 municipios de la región, así como observación participante en organizaciones.

Impulso

Schaetzel Barber documenta cómo el mercado artesanal es una “invención histórica” impulsada en sus inicios por agencias gubernamentales en los años setenta, luego por el contexto del levantamiento zapatista en los noventa y, en la última década, por el financiamiento internacional a través de ONGs que promueven el comercio justo y el empoderamiento femenino.

Actualmente, el mercado se articula en torno a ONGs, agencias gubernamentales, cooperativas y marcas de moda, concentradas en San Cristóbal de Las Casas, que funciona como nodo de intermediación entre los compradores externos y las comunidades productoras.

Uno de los hallazgos es que, pese al discurso de autonomía, la intermediación sigue siendo clave para traducir demandas estéticas y plazos entre dos mundos con brechas profundas.

Contexto

Las artesanas viven en municipios con pobreza superior al 96 % y enfrentan restricciones de movilidad, cargas domésticas y barreras idiomáticas.

La investigadora plantea que este proceso no es una adopción pasiva del modelo capitalista, sino un encuentro entre lógicas culturales en el que las artesanas negocian, resisten y transforman las influencias externas.

Un ejemplo documentado ocurrió en una cooperativa que, ante una baja de ventas optó por realizar una ceremonia de limpieza espiritual con tres gallos y compartir un caldo comunitario, en lugar de aplicar únicamente una estrategia de mercadotecnia convencional.