Madres y padres de familia de estudiantes de nuevo ingreso a la Escuela Normal Rural Mactumactzá, ubicada en Tuxtla Gutiérrez, denunciaron presuntos actos de violencia física, psicológica y tratos degradantes durante el curso de inducción que inició el pasado 20 de julio.
Las acusaciones fueron presentadas en un documento ante la Fiscalía General del Estado (FGE), en el que los familiares señalaron que alrededor de 150 jóvenes, quienes aprobaron el examen de admisión del pasado 25 de junio, fueron sometidos a diversas prácticas que consideran constitutivas de delitos.
Testimonio
Los padres fueron convocados el 19 de julio para dejar a sus hijos en la institución y se les pidió llevar lonas o nailon negro, bajo el argumento de que este material sería utilizado en actividades escolares.
Sin embargo, afirmaron que posteriormente ese material fue colocado para cubrir ventanas y parte de las instalaciones donde permanecían los estudiantes, impidiendo observar lo que ocurría en el interior.
Entre los hechos denunciados se encuentran la presunta incomunicación de los alumnos tras el retiro de sus teléfonos celulares, privación del sueño durante varios días, trabajos físicos extenuantes, restricciones para ingerir agua y alimentos.
Además de amenazas, agresiones físicas, humillaciones y la falta de atención médica para estudiantes que presentaron desmayos y otros problemas de salud.
Comités
Los denunciantes también atribuyeron responsabilidad a integrantes de los comités estudiantiles y señalaron una presunta omisión por parte de las autoridades directivas de la institución al permitir estas prácticas.
Además de solicitar una investigación penal, pidieron que los estudiantes sean atendidos médica y psicológicamente y que, de ser necesario, sean reubicados en otras instituciones sin perder el lugar obtenido mediante el proceso de admisión.
Una madre de familia, quien pidió mantener en reserva su identidad por temor a represalias, relató que su hija abandonó el curso de inducción tras varios días de permanecer en las instalaciones.
Según su testimonio, los estudiantes fueron concentrados en un salón cubierto con plásticos, donde las altas temperaturas dificultaban permanecer en el lugar.
“Yo estaba consciente de que iban a hacer una prueba física a mi hija, pero no imaginé que fuera tan severa ni tan violenta”, expresó.
Aseguró que su hija le narró que algunas alumnas no recibieron permiso para acudir al baño y que varias terminaron haciéndose sus necesidades encima, sin que les permitieran cambiarse de ropa.
Castigos
También afirmó que los estudiantes eran castigados con más ejercicios físicos si alguno no lograba completar las actividades o si no obedecían las instrucciones, además de que, según su versión, el acceso al agua era restringido.
Agregó que su hija decidió abandonar el curso al considerar que la presión psicológica era insostenible.
“Me dijo que ya no soportó las amenazas constantes, que todo era bajo presión y con miedo a los castigos”, comentó.
Los padres solicitaron la intervención del Gobierno del Estado, de la Secretaría de Educación (SE), de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos (CEDH) y de la Fiscalía General del Estado (FGE) para esclarecer los hechos, garantizar la integridad de los estudiantes y asegurar que quienes aprobaron el proceso de admisión puedan continuar su formación profesional sin perder su matrícula.












