Al menos nueve especies de garzas, de las 16 que existen en México, se han documentado en Tuxtla Gutiérrez en los últimos 10 años. Estos animales son vistos principalmente en el río Sabinal, alimentándose de los peces que habitan en el cauce.
Daniel Pineda Vera, del colectivo ciudadano por la biodiversidad Heliomaster, comentó que hay una dinámica de movimiento constante de estas aves a lo largo del año por la fluctuación del río; si bien hay especies que son residentes, es decir, que están todo el año en la ciudad, también hay otras que son migratorias.
Todavía no se ha identificado si son migratorias de larga distancia, si vienen de otro país o del norte de México, o si son de corta distancia y vengan de un humedal cercano de la costa de Chiapas o de La Angostura.
Migración
Lo que sí han observado es que en la temporada de invierno empiezan a incrementar sus números por los ejemplares que migran. En algunas ocasiones llegaron a ver parvadas de 40 y hasta 50 garzas distribuidas en el río Sabinal, incluso en pleno centro de la ciudad.
El ambientalista dijo que en algunos tramos del afluente, sobre todo los que están más arbolados, es difícil encontrar garzas porque no son los entornos más adecuados para que pesquen.
La diversidad de paisajes en el río, ya sea intervenidos o naturales, generan condiciones distintas para las aves, como las garzas, positivas o negativas.
Por ejemplo, el crecimiento agresivo que tiene el cauce en temporada de lluvias genera una erosión sobre toda la cuenca, provocando que pierda muchas áreas de playa que benefician a las aves para proveerse de alimento.
"En el centro se han visto garzas pescando, porque hay todavía algunas zonas de playa, con profundidad baja, ideales para ellas. Hace falta hacer más estudios para determinar si las poblaciones de garzas están aumentando o disminuyendo".












