En el municipio de San Fernando, Chiapas, existe un espacio educativo centrado en la salud integral y el vínculo con la naturaleza. Se trata de la comunidad educativa Media Luna Meztli, un proyecto que desde hace casi cinco años apuesta por una formación integral donde el aprendizaje académico camina de la mano con la salud física, emocional y social de niñas, niños y sus familias.
La maestra Laura Fernanda Sánchez Ruiz, fundadora del centro, explicó que el proyecto nació desde su experiencia como educadora de nivel preescolar y su inquietud por ofrecer una alternativa distinta.
Inicios
“Comencé como maestra de jardín y hoy acompaño grupos multigrado en primaria. El proyecto surgió del deseo de educar al niño como un ser completo, entendiendo que somos voluntad, sentimiento y pensamiento”, señaló.
La base pedagógica que guía este espacio es una formación internacional que las docentes cursaron en el municipio de Cuernavaca, y que se refleja en la organización cotidiana del centro.
Aquí, el día inicia con movimiento y actividades artísticas; no se habla de rutinas, sino de rituales.
“Buscamos que cada acción tenga sentido, belleza y propósito. Así nutrimos las tres áreas del ser humano y prevenimos desequilibrios desde la infancia”, destacó.
Grupos
En la actualiudad, Media Luna Meztli atiende a alrededor de 35 niñas y niños distribuidos en tres grupos: maternal, kínder y primaria.
Además del horario escolar regular, ofrece horario extendido y servicio de alimentos, un elemento que consideran fundamental.
Asimismo, el contacto cotidiano con la naturaleza es otro de los pilares del proyecto.
El huerto, el cuidado de plantas y animales, y la participación activa de los niños en estas tareas fortalecen el aprendizaje desde la experiencia.
Desde el aula, las materias tradicionales como matemáticas y lenguaje se integran a actividades prácticas: cocinar para aprender medidas, construir para comprender proporciones o celebrar festivales estacionales para observar los ciclos de la naturaleza.
“Los contenidos son los mismos que en otras escuelas, pero la forma de aprenderlos es viva y significativa”, puntualizó.
Visión
Por otro lado, Adriana Elizabeth Megchún, maestra de apoyo y madre de familia dentro de la comunidad, subrayó que el acercamiento a Media Luna Meztli transformó la educación de su hijo y su propia visión de la enseñanza.
Destacó que la cercanía entre las familias es un aspecto que distingue a este espacio; reuniones, comidas colectivas y espacios de diálogo fortalecen la comunidad.
“Aquí los padres no solo dejan y recogen a sus hijos; participan, se escuchan y se acompañan. Eso casi no se ve en la educación tradicional”, afirmó.
De acuerdo con Sánchez Ruiz, se trata de una opción educativa que apuesta por formar no solo estudiantes, sino seres humanos conscientes, acompañados y en equilibrio con su entorno.












