El trabajo se transforma con la IA

El periodismo se debe apoyar de la IA. Samuel Meneses / Diego Pérez/ CP
El periodismo se debe apoyar de la IA. Samuel Meneses / Diego Pérez/ CP

La Inteligencia Artificial (IA) ha pasado de ser una promesa lejana a una realidad que redefine el mundo laboral en tiempo real. En la última década, su potencial ha crecido de forma exponencial, impactando sectores clave de la economía, desde la manufactura hasta los servicios financieros, pasando por la educación y la comunicación.

Esto ha creado una demanda urgente de perfiles capacitados, no para competir con las máquinas, sino para convivir y potenciar estas herramientas, sacándoles el máximo provecho en entornos cada vez más digitalizados.

Formar más profesionales

El año pasado la Benemérita Universidad Autónoma de Chiapas (Unach), consciente de su compromiso social en la formación de nuevos profesionales, implementó el programa universitario de Inteligencia Artificial.

Así lo comentó Florentino Pérez Pérez, secretario académico de la máxima casa de estudios de la entidad. Dijo que este programa tiene la finalidad de que la comunidad universitaria, tanto docentes como estudiantes, personal de apoyo y administrativo, aprenda en qué consiste el desarrollo tecnológico enfocado en la IA y sus aplicaciones.

Un primer paso fue crear la cátedra Inteligencia Artificial Plus “Francisco Cervantes”, en la que se han implementado ocho conferencias magistrales sobre diferentes temas para difundir los avances e implicaciones de la IA.

Paralelamente se conformó un comité técnico académico para administrar el programa. Dicho comité comenzó a trabajar los lineamientos para el uso y manejo ético de la IA en la comunidad universitaria.

También se estableció la creación de dos maestrías, una escolarizada y otra no escolarizada, con la finalidad de actualizar a las y los maestros en el tema. Asimismo, se crearon dos diplomados: uno de competencias de la IA para el desarrollo educativo, y otro sobre navegando la IA como elemento didáctico-pedagógico.

La finalidad es que la IA se convierta en un elemento didáctico y pedagógico para los estudiantes, los maestros y demás personal, por eso lo aplicarán en las modalidades no escolarizadas, pero bajo la premisa de que se trata de una herramienta de apoyo y no sustituye el pensamiento crítico.

Ingeniería en sistemas

Durante años, la Ingeniería en Sistemas fue aclamada como “la carrera del futuro”. Se creía que sus egresados serían los únicos capaces de dominar las computadoras, configurar impresoras, manejar hojas de cálculo o diseñar formatos digitales; sin embargo, el tiempo y la tecnología transformaron radicalmente ese panorama.

David Hernández, ingeniero en desarrollo y tecnologías de software, explicó que la profesión no ha desaparecido sino que se ha diversificado y especializado, dando paso a nuevas disciplinas que antes no existían.

Para Hernández existe una clara división entre lo que él llama “la vieja escuela”, aquellos que se quedaron con la idea de que su labor se limita a reparar laptops o administrar un cibercafé; y “la nueva escuela”, que abrazó la especialización.

El ingeniero destacó que las instituciones de educación superior ya están respondiendo a esta transformación. Puso como ejemplo a la Universidad Autónoma de Chiapas (Unach), que recientemente agregó al menos seis nuevas carreras especializadas, entre ellas Ciencia de Datos, Ciberseguridad e Inteligencia basada en gestión de datos.

Oferta y demanda laboral

Durante décadas, las decisiones sobre qué estudiar en México y Chiapas han estado influenciadas por la estabilidad laboral y el prestigio social, sin embargo, el mercado de trabajo ha evolucionado drásticamente, impulsado por la digitalización, la automatización y las nuevas necesidades económicas.

Durante los últimos 20 años, carreras como Derecho, Administración, Contaduría y Arquitectura dominaron la matrícula universitaria. Estas áreas concentraron a la mayoría de profesionistas, en gran medida por su versatilidad laboral y reconocimiento social.

Disciplinas como Medicina y Derecho han mantenido históricamente altos niveles de demanda entre aspirantes. Las proyecciones hacia 2030 indican que el mercado laboral seguirá transformándose.

Las carreras del futuro estarán vinculadas a Inteligencia Artificial y análisis de datos, energías renovables y sostenibilidad, biotecnología y salud avanzada, robótica y automatización, ingeniería ambiental y tecnologías digitales aplicadas a negocios.

Además, se estima que el 43 por ciento de las habilidades actuales cambiarán en los próximos años, lo que obligará a los profesionistas a actualizarse constantemente.

IA no sustituye la rectoría del conocimiento

La Inteligencia Artificial ha llegado a revolucionar la forma en que se llevan a cabo diversas actividades profesionales. Sin embargo, esto también ha generado diversas preguntas: ¿La IA reemplazará algunos trabajos?

Según Alejandro Murua Beltrán, maestro en Tecnologías de la Información y Comunicación, explicó que todas las personas no deben tener miedo de usar estos nuevos sistemas, que pueden traer algunos beneficios para trabajar con asistentes virtuales.

Murua describió la IA como el cúmulo del conocimiento humano que se ha sistematizado a través de diversos procesos de aprendizaje.

Consideró que la Inteligencia Artificial puede impactar en algunas profesiones, pero en muchas más no habrá manera de reemplazar el trabajo que realizan las personas.

El especialista enfatizó que la llegada de la IA no quita la rectoría del conocimiento; es decir, el ser humano mantiene el control de la información.

Una de las áreas donde la IA juega un papel clave es en la parte educativa, y se debe entender que la educación como se conocía antes ha cambiado.

La IA puede usarse para que un estudiante se prepare, y es importante el uso responsable, debido a que esa tecnología no tiene todo resuelto ni todas las respuestas.

IA no matará el periodismo

El docente investigador de la Facultad de Humanidades de la Unach, Juan Pablo Zebadúa Carboney, sostiene que la Inteligencia Artificial representa una revolución tecnológica irreversible, pero advierte que el periodismo no desaparecerá si los profesionales utilizan esta herramienta con ética y criterio.

Explicó que la IA llegó para quedarse como una hipertecnología capaz de procesar datos de manera veloz y potente; y que los comunicólogos deben adoptarla como parte fundamental de su quehacer.

Sin embargo, precisó que el riesgo no está en la tecnología misma, sino en utilizarla para sustituir el trabajo humano en lugar de potenciarlo.

“La IA ayuda mucho al procesamiento de datos, pero la cosa es que no sea un trabajo al 100 %, sino un elemento de ayuda”, señaló.

Subrayó que el verdadero dilema es ético, la Inteligencia Artificial debe ser un facilitador cualitativo del trabajo periodístico, no quien realice el trabajo por el profesional.

Zebadúa Carboney reconoció que entre docentes existe el temor de que la IA suplante sus labores, pero considera que ese miedo solo se supera con capacitación y actualización constante.