Con el sol apenas asomándose, las y los primeros comerciantes se instalan. En las esquinas, sobre banquetas o a un costado de avenidas transitadas, hombres y mujeres acomodan mesas, ollas y termos. La comida en la vía pública no solo alimenta a miles de tuxtlecos y tuxtlecas, también sostiene la economía de muchas familias.
En la capital chiapaneca, los alimentos más comunes en la calle van desde tacos de guisado, hasta quesadillas, pozol, jugos naturales, fruta, dulces típicos y aguas frescas.
Con precios generalmente accesibles, que oscilan entre los 15 y 80 pesos por platillo, lo que los convierte en una alternativa cotidiana para trabajadores, estudiantes y personas en tránsito.
Detrás de cada puesto hay historias que comienzan de madrugada.
Familias enteras se organizan para preparar los alimentos desde la noche anterior o en las primeras horas del día.
Para muchos y muchas, el comercio informal representa la única fuente de ingresos, una forma de subsistencia que se hereda y se aprende entre generaciones.
Riesgos en temporada de calor
Sin embargo, con la llegada de la temporada de calor, este panorama también implica riesgos.
Las altas temperaturas aceleran la descomposición de los alimentos, sobre todo aquellos que permanecen expuestos durante varias horas sin refrigeración adecuada.
Ante la situación, el director de Protección contra Riesgos Sanitarios del municipio, José María González Portillo, señaló que la verificación es la mejor medida preventiva: las condiciones en las que se preparan y venden estos productos.
Una de las principales recomendaciones es verificar que los establecimientos, ya sean ambulantes, fijos o semifijos, cuenten con tarjeta sanitaria, ya que esto garantiza que los vendedores han recibido capacitación en el manejo higiénico de alimentos y cumplen con estudios requeridos por la normativa.
En caso de no contar con este documento, lo más recomendable es evitar el consumo en ese lugar o reportarlo ante las autoridades para su regulación.
Los principales riesgos asociados al consumo de alimentos en la vía pública durante esta temporada son las enfermedades gastrointestinales, derivadas de la posible contaminación o descomposición de los productos.
Además, el calor representa la etapa más crítica del año en materia sanitaria, ya que favorece que los alimentos “se echen a perder” con mayor rapidez.
Por ello, la población debe observar medidas básicas como la limpieza del lugar, el uso de cofia, cubrebocas y utensilios adecuados por parte de quienes preparan la comida.
Mientras tanto, en las calles de Tuxtla, la rutina continúa. Comer en la vía pública es, para muchas familias, una necesidad diaria; para otros, un riesgo latente que depende, en gran medida, del cuidado y la responsabilidad compartida entre vendedores y consumidores.












