El uso de las motocicletas en los últimos años ha ganado terreno dentro de los vehículos para desplazarse en las ciudades, pero la falta de cultura vial y el exceso de velocidad han provocado que los accidentes ocurran con mayor frecuencia.
Tuxtla Gutiérrez y Tapachula son dos ciudades de Chiapas que concentran las cifras más altas en accidentes, alcanzando hasta 12 percances diarios de personas que conducen motos.
Falta de precaución, la principal causa
Para la rescatista Samanta Ramírez, la alta incidencia de accidentes y muertes entre motociclistas, podría tener relación directa al crecimiento desproporcionado de estas unidades que circulan por la ciudad.
Sin embargo, hay otro elemento agregado que es la falta de precaución que debería alertar a las autoridades de tránsito, específicamente en los filtros para la entrega de licencias de conducir.
Con lo antes señalado, planteó que haya algún mecanismo más energético en la entrega de licencias, con la intención de abonar en alguna política pública que ayude a disminuir la tasa de accidentes.
El coordinador de la Policía de Tránsito Municipal, Luis Ernesto Mendoza Zambrano, informó que los accidentes también son originados por la circulación.
Es necesario que los conductores respeten límites de velocidad y señáletica. La motocicleta tiene un fuerte atractivo por su bajo costo y la sensación que produce en sus usuarios, pero su uso también ha impactado en la parte social.
Las motos son de fácil adquisición
La facilidad de pagar una moto en abonos chiquitos ha llenado a Tuxtla Gutiérrez de miles de usuarios sobre dos ruedas. Es cierto que también es una herramienta de trabajo, pero es una realidad que ahora son un riesgo por el desorden vial.
El caso de Roberto Jiménez enfatiza el tema, con apenas 300 pesos a la semana pudo hacerse de su propia motocicleta. “La agarré a pagos semanales, ahorita estoy trabajando en mandaditos y en una refaccionaria para sacar el pago”.
Como él, miles de tuxtlecos han encontrado en la moto una solución económica y rápida para moverse o trabajar, muchas de ellas fueron adquiridas bajo esquemas de financiamiento semanal que las han vuelto el vehículo con mayor crecimiento en los últimos años.
Sin embargo, no todo es color de rosa cuando se trata de salir a las calles. “Manejar aquí es de cuidado. Los carros no respetan, te cierran y el pavimento muchas veces es resbaloso. Uno busca un alivio económico, pero la calle es traicionera”, relata Roberto.
Su testimonio refleja la complejidad que viven cientos de motociclistas a diario, mientras las agencias facilitan el “plan de pagos”, autoridades de Tránsito Municipal reportan hasta 12 accidentes diarios en Tuxtla, con lesionados que terminan en la Cruz Roja o en otras instituciones de salud por falta de precaución o exceso de velocidad.
“Uno le echa ganas, pero también se debe tener más cultura vial tanto de motociclistas como de los automovilistas, no queremos ser solo una estadística”, concluyó Roberto previo a arrancar su motor para iniciar su jornada laboral.
Obligación del conductor
El reglamento de la Ley de Movilidad y Transporte del Estado de Chiapas es claro para lo que deben cumplir los motociclistas que circulen en la entidad: manejar a la defensiva, evitar circular entre carriles y no zigzaguear.
Lo que señala el artículo 50, en su fracción décima, también podría ser un factor para la reducción de accidentes en moto, toda vez que establece que el conductor y acompañante tienen que portar un casco protector.
A esto se le suma accesorios de seguridad (protector de codos, guantes, botas, entre otros) y hasta un chaleco anti reflejante. La realidad dista mucho del deber ser con los motociclistas que se mueven a diario sin atender esas disposiciones.
Más acciones legislativas
Shiomara Romero Pascasio, fundadora del Organismo de Seguridad Vial (Osevi) en Chiapas, recordó la necesidad de ejecutar la nueva Ley General de Movilidad, para educar a las personas desde el momento en que van a conducir.
Los jóvenes son el sector más expuesto a sufrir siniestros viales, debido a que adquieren motocicletas sin control alguno y sin haber recibido formación previa para conducirlas.
“Van aprendiendo sobre la marcha, sin dimensionar la gravedad de las lesiones a las que se exponen. Adquieren una moto en cualquier tienda comercial y sin ningún control”, remarcó.
Uso de equipo deficiente
Otro factor de alto riesgo identificado por la fundadora de Osevi es el uso de equipo de protección deficiente entre los motociclistas. Aunque el casco es obligatorio por normativa, muchos usuarios utilizan los denominados “cascos de cortesía”, que no cumplen con las normas de seguridad establecidas.
“Estos cascos pueden reducir lesiones menores, como raspones, pero no evitan fracturas graves ni lesiones internas mortales. La gente invierte en el vehículo, pero no en su propia protección. Un casco certificado puede significar la diferencia entre la vida y la muerte”, advirtió Romero Pascasio.
La peligrosa convivencia en las calles se agrava por una falta de empatía generalizada entre los distintos actores viales. Automovilistas, motociclistas y peatones parecen operar en bandos enfrentados en lugar de colaborar por la seguridad de todos.
La fundadora de Osevi hizo un llamado a las autoridades y a la sociedad en general para impulsar una reeducación vial integral que erradique malas prácticas normalizadas, como no utilizar las direccionales, conducir a exceso de velocidad o realizar maniobras imprudentes.
Otros municipios, otra perspectiva
Las motocicletas ahora en San Cristóbal son percibidas como un símbolo de terror, debido a que son unidades empleadas por el grupo llamado “Los Motonetos”, los cuales han generado violencia en la zona.
Carlos Herrera, quien hace unos años fue regidor en San Cristóbal, señaló que el grupo criminal se fortaleció en 2015, cuando el entonces presidente municipal, Marcos Cancinos, junto a su secretario técnico, Sergio Natarén (actual regidor municipal), usaron a “Los Motonetos” para intimidar a ciudadanos sin partido político que protestaban por el agua, por los humedales o por cabildos abiertos.
La dificultad para implementar operativos provenía de la violencia que ejercían; en varias ocasiones llegaba el grupo a amedrentar en las propias oficinas de la policía municipal. Con las motonetas se escapaban de forma rápida.
Durante 2018, el grupo también operaba para hacer bloqueos e incluso se le podía contratar para cobrar deudas. Carlos Herrera mencionó que llegaron a contabilizarse 10 grupos de “Motonetos”.
La psicosis social al escuchar la palabra “Motoneto” fue tal que Herrera considera que se generó una moda para otros grupos criminales en municipios de la zona. “Copiaron la forma de actuar”, señaló.
Vehículos sin seguros
Se estima que entre el 30 y 33 % del parque vehicular en México cuenta con un seguro de daños o de cobertura amplia, a pesar de que es obligatorio en carreteras federales y varias entidades.
Especialistas advierten que en caso de un accidente, el 70 % de las unidades no tendrá cobertura, lo que limita su protección financiera.
El seguro de responsabilidad civil es obligatorio en todo México para transitar por vías, carreteras y puentes federales, abarcando automóviles o motos.
Daniel Ríos Tercero, agente de seguros con más de 30 años de experiencia, indicó que la protección de los autos tiene la mayor demanda.
Los costos de las pólizas se han mantenido relativamente estables en los últimos años, cada ramo calcula el costo de sus primas de acuerdo a las características del riesgo que cubre.
En el caso de los autos o motos, el valor de las unidades nuevas, el costo de las reparaciones y los índices de siniestralidad son los factores que determinan el valor de las primas.
Las pólizas de seguros necesitan estar pagadas para poder tener la cobertura que ofrece. En el momento en que el cliente deja de pagar la póliza, pierde su atención en caso de siniestro.
La reducción de los accidentes en moto es tarea de todos, desde la implementación de políticas públicas preventivas por parte de los diferentes gobierno, hasta la participación activa de la población para respetar los reglamentos viales, reducir accidentes y hasta disminuir la mortalidad bajo este concepto.












