La cobertura periodística de los casos de feminicidio debe priorizar la dignidad de las víctimas y la exigencia de justicia, en lugar de recurrir al morbo, el sensacionalismo o la difusión de imágenes que expongan a las mujeres, señaló Sheila Xoloxóchitl Gutiérrez Zenteno, docente de la Benemérita Universidad Autónoma de Chiapas (Unach).
Durante un taller dirigido a estudiantes de Comunicación sobre la cobertura informativa de los feminicidios, la académica destacó la importancia de fortalecer la formación con perspectiva de género entre quienes ejercen el periodismo, a fin de evitar prácticas que revictimizan a las mujeres y convierten la violencia en un espectáculo mediático.
Explicó que, en ocasiones, la falta de preparación lleva a los medios de comunicación a publicar contenidos que alimentan el morbo y desvían la atención de las responsabilidades de las autoridades, mientras la víctima y su entorno familiar quedan expuestos ante la opinión pública.
No vulnerar a la víctima
En ese sentido, subrayó que la revictimización es una práctica que debe evitarse en el ejercicio periodístico, pues la difusión de fotografías, videos o narrativas que vulneran la dignidad de las mujeres puede profundizar el daño que enfrentan sus familias.
Consideró que la cobertura informativa debe centrarse también en cuestionar qué acciones realizan el Estado y las instituciones para prevenir la violencia contra las mujeres, así como en visibilizar las distintas manifestaciones que persisten en espacios como las escuelas, los centros laborales y el transporte público.
Advirtió que el problema no se limita a la información sobre feminicidios, sino que incluye la manera en que se aborda el acoso, el hostigamiento sexual y otras agresiones cotidianas.
Por ello, insistió en que las publicaciones deben evitar responsabilizar a las víctimas por su vestimenta, sus decisiones o las circunstancias en las que ocurrieron los hechos.
Señaló que otro de los retos es dejar de colocar al agresor en el centro de la narrativa mediante la difusión excesiva de su imagen o la espectacularización del crimen.
En su lugar, propuso ofrecer información que permita comprender la violencia de género, sus causas estructurales y las condiciones que dificultan que algunas mujeres puedan salir de relaciones violentas.
Asimismo, sostuvo que estas prácticas no son exclusivas de un género, ya que tanto hombres como mujeres que trabajan en los medios pueden reproducir prejuicios por desconocimiento o falta de capacitación.
Por ello, consideró necesario impulsar la profesionalización del gremio y modificar las narrativas que normalizan las agresiones o presentan la violencia como una expresión de afecto.
Como parte de esta formación, explicó que en la Licenciatura en Comunicación de la Unach se ofrece una materia optativa de Género y Comunicación, aunque reconoció la necesidad de ampliar las oportunidades de aprendizaje mediante cursos y diplomados.












