La temporada de clausuras escolares representa un fuerte impacto para la economía de cientos de familias del Soconusco, que deben desembolsar hasta en promedio siete mil pesos o más para cubrir los gastos que implica la graduación de sus hijos.
Padres de familia señalaron que los principales desembolsos corresponden a paquetes fotográficos con imágenes grupales, de amigos y familiares, además de recuerdos como playeras y tazas. A ello se suman la compra de ropa de gala, calzado, regalos, convivios y, en algunos planteles, la renta de toga y birrete, así como peinado, maquillaje y otros arreglos personales.
Aunque en las próximas semanas deberán enfrentar también los gastos por inscripciones, uniformes y útiles escolares del siguiente nivel educativo, el desembolso inmediato se concentra en las ceremonias de graduación.
Recursos
En muchas escuelas, además, los padres aportan recursos para la decoración y el sonido del evento, mientras que varias familias organizan convivios para los padrinos, lo que incrementa aún más el presupuesto.
César Torres Rodríguez, padre de familia, afirmó que si bien, las clausuras representan un momento especial para reconocer el esfuerzo de los estudiantes, también significan un reto para la economía familiar.
“Es una tradición, pero sí pega en el bolsillo familiar, porque entre la ropa, las fotos y la comida para el padrino, fácil voy a gastar entre seis o siete mil pesos para mi hijo que sale de la primaria y pues a ver cómo salimos”, expresó.
Por su parte, Cristina Pérez, madre de una alumna que concluirá la primaria, comentó que destinará alrededor de siete mil pesos, ya que en la comunidad donde vive es costumbre celebrar las clausuras con una fiesta para los graduados.
“En la escuela los padres de familia nos pusimos de acuerdo para elegir el mismo modelo y color de vestido para las niñas; además voy a hacer un convivio para el padrino de mi niña. Sin duda, es un gasto fuerte, pero solo una vez mi hija vivirá este momento”, señaló.
Ante los elevados costos que implica esta temporada, muchas familias recurren a préstamos o ajustan su presupuesto para poder cumplir con una tradición que, aunque representa un motivo de orgullo, también pone a prueba sus finanzas.












