Juguete tradicional y el valor de lo sencillo

Juguete tradicional y el valor de lo sencillo

En el corazón de Chiapa de Corzo, donde las tradiciones sobreviven a la modernidad, las manos de Humberto Hernández se mantienen firmes en el oficio.

Artesano por vocación y herencia, con varios años en este oficio, da forma a piezas que evocan la infancia de otras generaciones.

Nacen de la madera

Trompos, carritos, silbatos y figuras que nacen de la madera, el carrizo y el pumpo, son algunas obras que crea para su venta o expone en algunos lugares de arte-objeto de la capital chiapaneca.

En su taller, el tiempo parece andar más lento. Cada corte lleva consigo una paciencia casi olvidada en la era de lo inmediato.

Mientras avanzan los videojuegos y los juguetes industriales, Humberto aguanta desde lo esencial y crea con lo que la tierra le ofrece.

Se acerca la festividad del Día del Niño y el ritmo en su espacio de trabajo se intensifica.

En su taller se acumulan piezas terminadas y otras en proceso, todas pensadas para encontrar un nuevo hogar.

El valor de lo sencillo

“No solo es temporada de ventas, es una oportunidad para que nuevas generaciones comprendan el valor de lo sencillo y de lo hecho a mano.

No se trata de fabricar juguetes, sino de preservar pequeñas historias. Cada pieza encierra risas en patios soleados y de manos pequeñas descubriendo el mundo sin baterías ni cables, y así veo a mis nietos imaginando con simples fragmentos de madera”, dijo el artesano.

No compite con nadie

Su trabajo no compite con la tecnología, al contrario, recuerda que el juego también puede ser simple, tangible y humano.

Finalmente, a pesar de los desafíos del mercado moderno, la labor de Humberto y de los pocos menestrales que quedan, se mantienen viva gracias a su convicción.