Devorando selva y suelo agrícola, la superficie urbana de Tuxtla Gutiérrez pasó de 9.0 kilómetros cuadrados en 1985 a 106.6 kilómetros cuadrados en 2018, lo que representa un crecimiento de 1,084 % de acuerdo al estudio “Expansión de las ciudades de México: Análisis de uso de suelo y vegetación, 1985, 2002 y 2018”, elaborado por la Comisión Nacional de Población (Conapo).
Si se compara con el crecimiento demográfico, en el mismo periodo, la población de la ciudad pasó de 211 mil 212 a 642 mil 354 habitantes, es decir, un incremento del 204 por ciento.
Esto significa que la mancha urbana creció a un ritmo cinco veces mayor que la población, lo que evidencia un modelo de expansión horizontal de baja densidad, donde se consume mucho más suelo del necesario para albergar a la población y nuevos residentes.
Pérdidas
El estudio revela que este crecimiento afectó directamente los ecosistemas naturales. En 1985, la selva dentro del área de estudio abarcaba 100.4 kilómetros cuadrados; para el año 2002 se redujo a 17.5 kilómetros cuadrados, y para 2018 prácticamente desapareció como categoría principal.
El suelo destinado a actividades agrícolas pasó de 45.5 kilómetros cuadrados en 1985 a 30.9 en 2018, lo que indica que gran parte del nuevo perímetro urbano se ha asentado sobre terrenos que antes eran selva o campos de cultivo.












