Para Carlos Montero Silva, doctor en Estudios críticos de género, el patriarcado moderno es la construcción de una narrativa que se articuló como resultado de un proceso civilizatorio, que ha convencido de que sólo los más fuertes sobreviven.
Así lo expuso en el seminario institucional “¿Cómo construimos pactos no patriarcales?”, del Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), en donde añadió que esta narrativa se ha construido con el lenguaje, el cual se debe recuperar para ligarlos con ciertas formas de vivir y desligarlos de varias otras.
Un proyecto moderno
Montero Silva detalló que la narrativa del patriarcado ha hecho creer que los hombres son naturalmente fuertes y racionales, y que hay una competitividad vinculada a las hormonas. En contraste, dijo, se ha pensado a las mujer como frágiles o emocionales, mismas que no las dejarían pensar con claridad.
El académico llamó a cuestionar a qué visión le conviene mantener estos roles de género. Durante su participación expuso que esta idea tiene sus orígenes en el proyecto de la modernidad europea, un proyecto político que insiste que se puede construir un mundo mejor a partir de la razón y la competencia, dejando de lado lo emocional.
La conquista
Pese a que el proyecto es europeo, el académico detalló que estas ideas fueron implantadas en Latinoamérica a través de la conquista, y que hasta la actualidad se siguen reproduciendo, pese a que ya no hay colonias como tal.
Al respecto, el académico indicó que hay indicios de que en la región habían más de dos géneros; sin embargo, los conquistadores instituyeron el binarismo de hombre y mujer.











