“Lo que no se nombra, no existe”, recuerda Ricardo Bautista, parte de Melel Xojobal, en referencia a cómo en San Cristóbal, históricamente, se ha intentado invisibilizar a las poblaciones pobres e indígenas que diariamente salen a vender sus productos en los principales andadores de la ciudad turística.
Al respecto, Bautista menciona el fenómeno del mundial, próximo a realizarse en México y que ha provocado que “se deshabiten muchos de los espacios públicos, como las sedes: CDMX, Guadalajara. O incluso Chiapas. Y me preguntaban: ¿A poco el mundial va a llegar a Chiapas?”.
“Llegó desde hace mucho tiempo con los paquetes turísticos con ese tema de la limpieza social, con el tema de mover a las familias trabajadoras, que se han visto en procesos de movilización forzada, a las orillas de las grandes ciudades”, mencionó Ricardo Bautista.
¿Y el derecho a la ciudad?
Detalla que esta limpieza de los espacios públicos le quita el derecho a la ciudad a familias de bajos recursos.
“Como asociación hemos tenido llamadas desde Monterrey o Nuevo León diciendo: Oigan, aquí encontramos a tantas familias, ¿cómo se las devolvemos?”, recuerda Ricardo con sorpresa. “¿Cómo que como las devuelven? ¿Qué no son mexicanos? ¿Qué no tiene derecho a habitar y estar por todos lados?”.
A menudo, señala, les dicen que no, argumentando que están vendiendo. “Habría que preguntarnos cuáles son esas condiciones que han orillado a estas familias, qué pasó que están hasta allá”, señala.
Persecuciones
En ese sentido, Manuel Heredia López, también de Melel Xojobal, enfatiza que en San Cristóbal se puede ver a niñas y niños siendo perseguidos por la autoridad municipal para no vender. “Ves a sus madres asustadas que su única fuente de ingresos es vender artesanías, vender tamalitos, pastelitos”, agregó.
Cuestionó que “nunca se preocupan por cómo potencializar o cómo fortalecer el tema de educación de esos niños, es más fácil decir: Limpiemos, por si alguien viene a vernos y no queremos que la casa esté sucia”.












