Integrantes del Movimiento de Parteras de Chiapas Nich Ixim, marcharon en San Cristóbal este martes para exigir las autoridades de Salud que se les permita el “ejercicio libre y autónomo de la partería tradicional; respeto a nuestra cosmovisión y fin a toda criminalización, amenazas y acoso contra nosotras”.
Dijeron que “defender la partería tradicional es defender la continuidad de los pueblos, la soberanía de los cuerpos-territorios y el equilibrio de la vida en la tierra”, por lo que seguirán luchando por sus derechos y los de las mujeres, ya que “nuestro corazón late con nuestros pueblos y comunidades”.
Manifestaron que “a pesar de todo, las mujeres chiapanecas confían en nosotras, pues en municipios indígenas más del 75 por ciento de los nacimientos los atienden parteras como nosotras, lo que prueba que nuestra práctica no solo vive, sino que es la preferida de las comunidades”.
Defienden conocimiento tradicional
Las más de 30 mujeres provenientes de varios municipios indígenas del estado, marcharon por la mañana del sur al centro de la ciudad. “Hoy, 5 de mayo conmemoramos una vez más el Día Internacional de la Partera, porque sabemos que existimos en la ley; las guardianas de las comunidades urbanas y rurales, en las que no existen enfermeras las 24 horas ni médicos; son las guardianas que velan por la salud materna; están presentes los 365 días del año”, expresaron.
Al llegar a la plaza Catedral, situada frente al templo que le da nombre, leyeron un pronunciamiento en el que afirmaron que a pesar de que la Constitución Mexicana (artículos 2.º y 4.º), el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Ley General de Salud “reconocen la partería como un derecho humano, seguimos enfrentando restricciones, criminalización y acoso”.
Las mujeres sostuvieron que “la Ley General de Salud, reformada en 2024, es clara: las parteras tradicionales podemos expedir certificados de nacimiento válidos, reconocidos por las autoridades sanitarias y el Registro Civil. El Reglamento del Registro Civil obliga a aceptarlos. Esto garantiza el derecho inmediato a la identidad de los recién nacidos, sin importar dónde o con quién parieron las mujeres. Además, la reforma afirma que el aval para ejercer la partería es el reconocimiento de la comunidad, no una certificación biomédica”.












