Migrantes enfrentan abandono y discriminación

Entre 60 y 65 mil migrantes permanecen varados en Tapachula. Ramón García / CP
Entre 60 y 65 mil migrantes permanecen varados en Tapachula. Ramón García / CP

Entre 60 y 65 mil migrantes de casi 15 nacionalidades permanecen varados en Tapachula, entre ellos mujeres, niñas, niños y hombres que sobreviven principalmente mediante trabajos informales, expuso el Centro de Dignificación Humana A.C. (CDH) en su informe semestral sobre la movilidad humana en la frontera sur de México. Del total, cerca de dos mil mujeres se encuentran empleadas en la llamada “fichada” o el sexoservicio. Asimismo, señala que la comunidad LGBT dentro de la población migrante ha crecido exponencialmente.

El organismo indicó que la falta de atención por parte de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) y del Instituto Nacional de Migración (INM), evidencia una diferencia marcada entre migrantes con recursos económicos y aquellos en condición de pobreza.

Diferencias

Expuso que quienes cuentan con dinero pueden contratar abogados, rentar viviendas e incluso iniciar pequeños negocios, como barberías o ventas callejeras, además de emplearse en pequeñas empresas y adquirir algunos bienes.

En contraste, señaló que los migrantes pobres se dedican a limpiar parabrisas, obtienen únicamente subempleos y sobreviven en condiciones precarias. Muchos de ellos permanecen en albergues, enfermos y sin acceso a bienes y servicios básicos.

El informe destaca que este sector de la población migrante es objeto de rechazo social y constantes expresiones de discriminación. En redes sociales, abundan comentarios despectivos en los que se les califica como “basura” o se les exige abandonar el país. Como ejemplo, el CDH indicó que en los últimos 15 días se han detectado 54 páginas que promueven una cultura de odio contra las personas migrantes. Además, aseguró que muchos de los perfiles que participan en estas publicaciones son falsos, restringidos o inducidos desde poderes fácticos.

El documento presentado por el Centro de Dignificación Humana, que preside Luis Rey García Villagrán, describe la situación como resultado de una política migratoria clasista y elitista, que favorece únicamente a quienes tienen recursos suficientes para contratar representación legal y sostenerse durante largos periodos sin ingresos estables para cubrir vivienda y alimentación.

Ante este panorama, la organización hizo un llamado a recuperar el sentido de humanidad dentro de las instituciones encargadas de atender la migración, particularmente la COMAR y el INM, recordando que su labor está enfocada en la atención de seres humanos.