Desde la década de los 70, San Cristóbal ha sido testigo de un exponencial crecimiento poblacional, sobre todo por los asentamientos que se dieron en las zonas sur y norte. Sin embargo, pese a que colonias como La Hormiga, Nueva Palestina o El Paraíso, ubicadas en el norte de la ciudad, ya cuentan con servicios e infraestructura, no pasa lo mismo con las colonias del sur, esto, según la investigadora Iris Trujillo López, debido a la organización de las poblaciones.
En una ponencia sobre la migración y la organización político-social en San Cristóbal, impartida en el Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), la investigadora expuso cómo la diversidad de etnias ha complicado la organización de algunas colonias, lo que, a su vez, retarda su formalización y acceso a servicios básicos.
Historia
Iris Trujillo encontró que en la zona norte de San Cristóbal, la organización sigue siendo comunitaria. Los conflictos religiosos con trasfondo político que se dieron en San Juan Chamula provocaron que la población migrara y creara colonias como La Hormiga, que varios sancristobalenses siguen considerando una invasión.
Sin embargo, la ponente refirió la investigación de Juana Ruiz, una de las primeras pobladoras del lugar, quien relata que La Hormiga fue un predio adquirido con ayuda del gobierno estatal de ese entonces, el cual le prestó dinero a los pobladores.
Extensión de tierras
En un principio, la lotificación de este espacio permitió que los recién llegados obtuvieran predios de 10 metros por 30, una extensión de tierra que hizo viable continuar con prácticas nativas, tales como la crianza de animales.
Actualmente, señaló Iris Trujillo, la zona norte vive un cambio de uso de suelo, pues el propio desarrollo urbano ha fomentado otros intereses más comerciales, además de que los padres, con el propósito de heredar un patrimonio a sus hijos, han dividido estos terrenos en espacios más pequeños que impacta en sus tradiciones.
Sur
Trujillo puntualizó que los asentamientos del sur están conformados por distintas localidades, lo que hace una cohesión social más débil. “Aparece mucho interés de por medio y muchos conflictos internos”, agregó.
Otro factor, dijo, es que muchos de los fundadores ya no viven en la colonia, esto porque revendieron sus predios, provocando una apropiación distinta del espacio.
Los caxlanes
La investigadora, invitada por el proyecto Semilla, aprovechó la oportunidad para exponer también cómo se organizan los caxlanes, un término de origen tsotsil que refiere a la población blanca o mestiza. Trujillo recordó que cuando fue representante de una calle del centro de San Cristóbal tenía que ser más flexible con los que no llegaban a las juntas.
Distinto a lo que sucede en la zona norte, donde las multas a los que no asisten a las asambleas se imponen sin ningún tipo de prórroga.
Resaltó que, al momento de indicar que la colonia debía ir a municipio por alguna solicitud, los habitantes, con carrera y otro perfil profesional, le decían que esa era responsabilidad del municipio, excusándose en que ellos ya cumplían con el hecho de pagar impuestos.
Contraste
En contraste, dijo, en la zona norte, cuando se tiene que ir a alguna parte del municipio, suelen llegar entre 30 y 50 personas de la organización. “En la zona norte no esperaron nada del gobierno” reiteró Trujillo, quien mencionó que la construcción de mucha infraestructura corrió a cargo de sus habitantes, incluyendo a mujeres que construían al mismo tiempo que cargaban a sus bebés en los chales.












