Desde lo que consideran “el corazón espiritual de nuestra nación”, en la Basílica de Guadalupe, los obispos de la Provincia Eclesiástica de Chiapas, enviaron “un grito de fe, justicia y esperanza” para el pueblo que sigue sufriendo a causa de la violencia, las desapariciones forzadas, la pobreza ancestral, el drama migratorio y el daño a la ecología.
Por ello, urgieron a los tres niveles de gobierno que “sigan procurando acciones para garantizar la seguridad y la justicia e inhibir la impunidad. Es hora de saldar la deuda histórica con Chiapas mediante acciones que respeten la dignidad de los pueblos y no solo con programas asistencialistas que no tocan la raíz de la miseria”.
Compromiso con la vida y la paz
Ante el altar de la virgen de Guadalupe, los obispos de Tapachula, auxiliar de Tuxtla, de San Cristóbal de las Casas y el arzobispo de Tuxtla, Luis Manuel López Alfaro, José Luis Mendoza Corzo, Rodrigo Aguilar Martínez y José Francisco González González, encabezaron la celebración eucarística con motivo de la procesión hacia el templo de la Morenita del Tepeyac, en donde reiteraron el compromiso de la Iglesia con la vida y la paz.
“Los obispos de las diócesis de San Cristóbal de Las Casas, Tapachula y Tuxtla Gutiérrez nos unimos al caminar de este pueblo peregrino. Traemos en nuestros pies el polvo de los caminos del centro, la selva, la costa y los altos; y en nuestro corazón, el clamor de una tierra bendecida por Dios, pero herida por la mano egoísta del ser humano”, precisaron.
Advirtieron que no pueden quedar indiferentes ante el dolor de quienes sufren a causa de la violencia u otras situaciones, pero tampoco dejarse abatir por el desánimo o el miedo.
Si bien han disminuido esas percepciones, hay muchas personas las que siguen sufriendo las consecuencias de la violencia e inseguridad, las extorsiones y los desplazamientos, las desapariciones forzadas, persiste la pobreza ancestral y estructural, el drama que viven los migrantes y refugiados, así como el daño a la tierra y la biodiversidad.












