Obispos y agentes de pastoral de movilidad humana de la frontera de México y Guatemala mostraron su preocupación sobre el fenómeno migratorio y advirtieron que las políticas y acuerdos multilaterales atentan contra el derecho humano a migrar, mientras que los grupos criminales se han fortalecido y consolidado.
El obispo de la diócesis de Tapachula, Luis Manuel López Alfaro, en su mensaje semanal mostró su preocupación por “las condiciones de empobrecimiento, precariedad, desigualdad y violencia sistémica que enfrentan las poblaciones”, lo que propicia que las familias abandonen sus lugares de origen.
Dijo que se trata de personas en extrema vulnerabilidad, incluso familias completas con niñas, niños y adultos mayores, que se ven afectados en su salud física y mental, por lo que pidió a los gobiernos que pongan especial atención en ellos.
Políticas migratorias
Lamentó que las políticas migratorias, los acuerdos multilaterales y las órdenes ejecutivas atenten contra el derecho humano a migrar, pero al mismo tiempo, advirtió que “los grupos criminales, las estructuras de trata y las extorsiones en las rutas migratorias se han fortalecido y consolidado”.
Lamentó la “limitada acción de los actores institucionales del Estado y los organismos internacionales para garantizar el derecho a la protección internacional, negando y, en otros casos, obstaculizando los procesos que agilicen el estatus migratorio de acuerdo con el estatuto de refugiados del que nuestros estados son signatarios”.
Monseñor López Alfaro dijo que estos experimentan no solo la pérdida de sus condiciones económicas y de vida, sino que también enfrentan fuertes procesos emocionales, culturales y familiares.
Por ello, indicó que la Iglesia se encuentra comprometida en brindar acompañamiento a las personas migrantes, desplazadas, retornadas y deportadas.












