En el Centro Cultural de los Altos, el padre José Elías Hernández presentó el libro “Totik Marcelo. Profeta y mártir” acompañado del hermano y padre del sacerdote asesinado, Marcelo Pérez, además del cronista independiente, Milton Tovilla, quien relató la llega del sacerdote a la ciudad.
Boicot a su llegada
Milton Tovilla narró que el 29 de octubre de 2021 el padre Marcelo Pérez subió en peregrinación a la iglesia de Guadalupe. A San Cristóbal, señala, llegó en medio de noticias de difamación y entre más de 2 mil firmas recolectadas para que no asumiera el cargo.
Ese día, el oriundo de San Andrés Larráinzar tomó posesión con un sabotaje, pues cortaron el cable transformador que alimentaba de energía a la parroquia, por lo que el padre Marcelo llegó a oscuras, “a pura luz de veladora, con poca gente” señaló el cronista.
Tovilla acepta que él se encontraba en una encrucijada entre hacerle caso a uno u otro bando, pero al final, decidió subir a repicar las campanas. “Porque si el obispo ha determinado que llega un nuevo párroco, conócelo, pero, sobre todo, recíbelo”, agrega.
“Estoy haciendo ruido”
Milton Tovilla dijo que decidió tomarse un año sabático de la parroquia, que antes había estado a cargo del padre Guillermo, alguien arraigado a las tradiciones. Sin embargo, poco a poco, el padre Marcelo lo convenció de regresar hasta que en 2023 fue encargado de organizar las festividades de Guadalupe.
En esa celebración, cuenta, invitaron a un artista que cantó dos canciones “que quizá no fueron las adecuadas para cantar en el interior de la iglesia”, lo que provocó que, en las redes, “donde todos son jueces”, señala el cronista, la gente empezara a hacer comentarios de desaprobación, hecho que desmoralizó a Tovilla.
Sin embargo, el padre se acercó y le dijo, con el tono humilde que lo caracterizaba, que aquello era poco. “Te voy a poner un ejemplo, le dijo el padre Marcelo. Yo soy el asesino, yo soy el secuestrador, yo soy el metiche, yo soy el que no deja descansar a los políticos en el congreso, yo soy el mitotero. Y tú te pones a llorar por unos cuantos comentarios en las redes sociales”.
Marcelo Pérez continuó: “¿Y tú crees que eso me abochorna, que eso me agacha? No, me levanta, porque estoy haciendo ruido. Así que ofrece lo que hiciste a la virgen porque vale más lo que haces de corazón que lo que haces frente a la gente”.
Despedida
Milton Tovilla señala que con el tiempo empezó a acompañar al padre Marcelo a las misas en Cuxtitali, sin embargo, aquel 20 de octubre, día en que asesinaron al sacerdote, decidió no ir por un dolor de garganta.
“No acompañé al padre Marcelo como su organizador de liturgia y a las 7:50 de la mañana, mientras a él lo estaban acribillando con ocho balazos, en Guadalupe la gente estaba preocupada porque no llegaba”, cuenta el cronista, quien fue llamado por las ministras para que fuera a celebrar la palabra en Guadalupe.
Al final de esa misa, el sacristán llegó con la noticia de que habían asesinado al padre Marcelo, por lo que Milton Tovilla volvió a tocar las campanas, pero ahora para informar sobre el deceso. “Y eran miles los que cubrieron las gradas para llevar el féretro hacia San Andrés Larráinzar”, recuerda. “Porque ya sabíamos quién era el padre Marcelo y ya queríamos al padre Marcelo, a él, que le habían saboteado su llegada a San Cristóbal, ya se había dado a querer”.












