Pese a que los planes de estudios de la Nueva Escuela Mexicana toman por sentado que los estudiantes manejan el lenguaje para expresarse, dentro de los pueblos originarios, donde los profesores no suelen hablar la lengua materna, los alumnos recurren al silencio como un modo de protección ante el miedo de la incomprensión.
Así lo expusieron docentes en el marco del “Séptimo coloquio de historia y sociedad en la literatura en Chiapas”. Durante su participación, Mallgualida Albores Gordillo cuestionó: “Si nos dan inglés, ¿por qué no imparten una lengua madre en las primarias y secundarias?”.
En ese sentido, Albores Gordillo indicó que la “lengua no desaparece de golpe”, sino que empieza a nombrarse en voz baja. recalcó que cuando se habla del lenguaje, este no sólo refiere a la palabra escrita, sino a un territorio y a una identidad. “Nombrar una lengua es nombrar una historia” dijo.
Otras realidades
Por su parte, Mario Ruddyart Bermúdez, profesor en una secundaria de Oxchuc, señaló que es complicado enfrentarse a un panorama donde los estudiantes, terminando el grado, aspiran a trabajar en el campo, a manejar un mototaxi de la familia o a casarse.
Es, dijo, “la gran minoría, les hablo de 5 o 6, los que se van a estudiar a Tenejapa o a la cabecera de Oxchuc o San Juan Cancuc la preparatoria. Y desconocemos si terminan sus estudios en educación media”.
Pese a que en su lugar de trabajo el español se usa como segunda lengua, poco les sirve, y recurren al comité de padres para que le traduzcan a los alumnos las indicaciones que, muchas veces, tampoco entienden.
Lenguas originarias, una necesidad
Mario Bermúdez, originario de Chenalhó, usa su conocimiento en tseltal para comunicarse con sus alumnos, quienes le agradecen y piden que continúe hablando en esa lengua.
Aunado a esto, ha usado métodos de lectoescritura con los que ha notado cambios mínimos, pero significantes para la expresión de los adolescentes.












