Hoy día, niños y niñas de entre dos y cinco años ya utilizan el celular o una tableta electrónica para mantenerse entretenidos; sin embargo, pocos son los padres y madres que dimensionan las consecuencias a largo plazo en el desarrollo del lenguaje, de habilidades de socialización e incluso la lecto-escritura.
La psicóloga Cristina Sesma Galdámez, con máster en trastornos de lenguaje, comentó que el lenguaje no se desarrolla únicamente escuchando, sino a través de las interacciones desde los primeros años de vida, principalmente con papá y mamá.
Cuando las pantallas ocupan la mayor parte de su tiempo, sustituyen las interacciones, la convivencia familiar y la socialización. Este tema ya ha sido investigado y estudiado en diversos países, coincidiendo en los efectos negativos.
“Varios estudios han reportado que una exposición excesiva a las pantallas desde los primeros años de vida puede asociarse a diversas dificultades en el desarrollo del vocabulario, en la comprensión y expresión del lenguaje e incluso en la interacción social”.
Panorama
Hoy día, la mayoría de los contenidos digitales infantiles ofrecen una experiencia más pasiva. No contribuyen a las conexiones neuronales.
Lo que un infante vive, escucha y experimenta le va a ayudar en el futuro a sostener una conversación, sostener la atención en una interacción, interpretar gestos, lenguaje corporal, un lenguaje fluido, regular sus emociones.
Enfatizó que no se trata de satanizar la tecnología, sino de entender que factores como el tiempo y el tipo de contenido son clave, y que se debe complementar con interacciones de calidad.
Son pocos los padres y madres que dimensionan estos factores y, para mantener entretenidos a los niños o niñas, les dan una pantalla, pero cuando llegan las consecuencias en la primaria, deben recurrir a otras soluciones, aunque hay casos que son tomados como flojera.












