Violencia afectó a Sembrando Vida

En entidades como Oaxaca, el programa ha sido denominado “Sembrando envidia”. Jofiel Domínguez / CP
En entidades como Oaxaca, el programa ha sido denominado “Sembrando envidia”. Jofiel Domínguez / CP

Ana de Ita, directora del Centro de Estudios para el Cambio en el Campo Mexicano (CECCAM), señaló que al inicio del sexenio de Andrés Manuel López Obrador, el programa Sembrando Vida representaba una esperanza frente al rezago histórico del campo. Sin embargo, a más de cinco años de su implementación, advirtió que su enfoque individualista ha generado desigualdad entre campesinos.

La doctora en Ciencias Políticas por la UNAM participó en el foro Dialéctica, realizado en el museo Jtatik Samuel, donde se presentó el libro “Sembrando Vida: recuento desde las regiones a seis años”, en el que diversos investigadores analizaron el impacto del programa a nivel nacional.

Enfoque

La investigadora destacó que uno de los principales señalamientos es el enfoque individual de los apoyos, a diferencia de otros programas de reforestación donde los recursos se entregan a comunidades o ejidos.

“Es muy impresionante lo que hacen ahí. Llega este dinero y dicen: ‘vamos a contratar a todos los hijos y les vamos a pagar tanto’. Y con lo que sobra compran ambulancias o hacen canchas”, expuso.

En contraste, Sembrando Vida establece como requisito que los beneficiarios cuenten con dos hectáreas y media para cultivo, lo que ha dejado fuera a sectores marginados.

Asimismo, Ana de Ita señaló que durante el sexenio pasado, los estados no gobernados por Morena quedaron excluidos del apoyo. “¿Los pobres qué culpa tienen de estar en un estado no gobernado por Morena? El pobre tiene la misma necesidad aquí, allá y donde sea”, cuestionó.

Retos

Entre los hallazgos, los investigadores documentaron que técnicos del programa, encargados de las “Comunidades de aprendizaje campesino”, en ocasiones imponían cultivos no adecuados para las condiciones de la tierra.

También se identificó que, en sus inicios, el programa exigía que las dos hectáreas y media estuvieran libres de árboles, lo que provocó la tala de terrenos para cumplir con el requisito, situación que posteriormente fue modificada.

Caso

En Chiapas, la investigadora Ana Luz Valadez Ortega documentó que la violencia el sexenio pasado impidió que alrededor de 500 tsotsiles beneficiarios ejercieran el apoyo, al ser desplazados de sus tierras.

El municipio de Ocosingo fue uno de los principales receptores del programa; sin embargo, la resistencia de grupos zapatistas —quienes advertían riesgos de apropiación— obligó a redirigir los apoyos a otras zonas.

Se reportaron intentos de inscripción con terrenos recuperados por el zapatismo, lo que derivó en confrontaciones.

Campesinos también manifestaron sospechas de corrupción, ya que los árboles debían adquirirse en viveros de Tabasco o Tapachula, asumiendo además los costos de traslado.

Teoría vs territorio

El libro generó la respuesta del biólogo Víctor Toledo, asesor del programa en sus inicios. No obstante, Ana de Ita señaló que su análisis se limita a la teoría y no incluye trabajo de campo.

En entidades como Oaxaca, el programa ha sido denominado “Sembrando envidia”, debido a que campesinos que cumplieron con los requisitos desconocen por qué fueron rechazados. Esta situación se agrava por la falta de transparencia en los resultados, información que, según la investigadora, fue solicitada sin obtener respuesta.