Cristóbal Cruz Rivera, conocido en el mundo del Boxeo como “El Lacandón”, es uno de los nombres más importantes que ha dado Chiapas al pugilismo profesional en los últimos tiempos.
Su trayectoria no fue la de un campeón fabricado desde los reflectores, sino la de un peleador formado a base de resistencia, volumen de golpeo, carácter y una capacidad extraordinaria para imponerse en escenarios adversos.
Nacido en Jiquipilas, Chiapas, su despegue profesional fue el 17 de enero de 1992, cuando derrotó a Manuel Morales en Monterrey, Nuevo León. Desde entonces construyó una carrera larga y exigente, con peleas en México y Estados Unidos, logrando abrirse paso en divisiones altamente competitivas como supergallo, pluma, superpluma y ligero.
Su récord profesional es de 41 victorias, 22 derrotas, 4 empates y 25 nocauts, en una trayectoria que se extendió a 68 combates y 513 “rounds”.
Una carrera imponente
Más allá de los números, su legado se explica por la manera en la que logró llegar a la élite mundial en una etapa en la que pocos esperaban verlo coronarse. Uno de sus grandes momentos llegó en 2002, cuando venció a Francisco Dianzo en Tuxtla Gutiérrez y conquistó el título WBC Continental Americas de peso pluma.
Posteriormente sumó otros campeonatos regionales, como el título de Baja California en peso supergallo, el WBC Latino superpluma y el WBC Fecombox pluma, que le permitieron mantenerse en el radar internacional. El gran salto de su carrera llegó en marzo de 2008, cuando enfrentó al sudafricano Thomas Mashaba en el Foxwoods Resort de Connecticut por el campeonato mundial pluma IBO.
Cruz, contra los pronósticos, impuso su ritmo durante 12 asaltos y se quedó con una victoria que marcó el inicio de su mejor etapa deportiva.
Meses después, el 23 de octubre de 2008, alcanzó la cima de su carrera al derrotar por decisión dividida a Orlando “Siri” Salido y conquistar el campeonato mundial pluma de la Federación Internacional de Boxeo.
Aquella pelea fue una guerra mexicana, cerrada y de mucho desgaste, en la que “El Lacandón” mostró su sello: presión constante, corazón y una condición física fuera de lo común. Ya como campeón mundial FIB, defendió con éxito su corona en febrero de 2009 ante Cyril Thomas en Francia y volvió a retenerla en julio de ese mismo año frente a Jorge “Coloradito” Solís en Tuxtla Gutiérrez, una noche especial para el Boxeo chiapaneco porque el título mundial se defendió en casa.
Su reinado terminó en mayo de 2010, cuando perdió la revancha ante Orlando Salido en Ciudad Obregón, Sonora. Aun así, Cruz continuó activo por varios años más y enfrentó a nombres importantes como Fernando “Kochulito” Montiel, Miguel Berchelt, Gervonta Davis y Maurice Hooker.
Comenzó de lleno
Cristóbal visitó “Cuarto Poder” para compartir la emoción de su trayectoria deportiva en una entrevista en la que reveló cómo fueron sus inicios y sus momentos más importantes.
Cristóbal, ¿cómo empezaste en el Boxeo?
Tenía 8 años cuando empecé a ver Boxeo. Acompañaba a mis hermanos al Deportivo Roma y ahí los veía entrenar. Eso me motivó. A mí me gustó mucho el deporte de contacto y, al llegar a los 12 años, empecé a entrenar. Nunca tuve peleas amateur, pero me llamó mucho la atención el Boxeo. Al cumplir 14 años debuté como profesional y, de ahí, para adelante. Yo nunca conocí una pelea amateur de tres “rounds”, con careta y todo eso. No, yo peleaba a lo rudo. Eso me motivó, me gustó y hasta el día de hoy todavía sigo dentro de lo que es el Boxeo.
¿Cuál fue el momento que te hizo creer que podías llegar a un nivel muy alto, incluso a un título mundial?
El momento fue cuando entendí que tenía que echarle más ganas, darle con todo al deporte, porque sabía que algo podía salir de ahí. Eso fue lo que me motivó a esforzarme más.
Con puro entrenamiento y preparación aquí con el señor Julio González, en la 5ª Norte (en Tuxtla Gutiérrez), empezamos a entrenar más fuerte. También me acompañaba un amigo, Alipio Gil Cañas. Eso me motivó a buscar una escala más alta. Luego me invitaron a pelear por un título del estado y lo gané. Después dije “aquí en Chiapas hasta aquí llegó, ahora tengo que dar un paso más allá”. Me hicieron la invitación para ir a Tijuana y me fui.
Tiempo atrás había sido policía municipal y me apoyaba la señora Vicky Rincón (exalcaldesa). Ella me daba oportunidad de entrenar en mis horarios de trabajo y eso también me motivó porque tenía ese respaldo. Yo quería demostrarme a mí mismo que sí podía llegar a hacer lo que uno quiere cuando se lo propone.
¿Qué significó para ti salir de Chiapas, llegar a Tijuana y después ser campeón mundial?
La verdad, fue conocer otro ambiente muy diferente. Saltar al mundo es otra cosa, es otro tema. Empiezas a preguntarte de dónde vienes, dónde andas, qué haces y a dónde vas. Para mí fue una experiencia muy grande, porque venía de Chiapas y de pronto estaba peleando en otros lugares, representando a mi tierra.¿Qué sentiste en aquella pelea en la que presentaste tu título aquí en tu tierra?
Recuerdo que fue en julio de 2009. Se le hizo la invitación al gobernador Juan Sabines Gutiérrez, quien estaba en ese momento. Mi empresa se hizo cargo de la función, con apoyo del gobernador, quien cubrió los gastos de esa pelea. Para mí fue un orgullo y una satisfacción salir de Tijuana, regresar con los títulos mundiales y venirlos a poner aquí, en Chiapas. Para mí eso era lo máximo.
¿Qué otro momento de tu carrera destacarías, que te llene de orgullo al recordarlo?
Más que nada, recuerdo la admiración que sentía por mí mismo al pensar de dónde salí. Venir de Jiquipilas y después estar en Washington, Chicago o Francia era algo muy grande. Yo decía “vengo de allá y mira hasta dónde ando”. Eso para mí era una satisfacción enorme.
¿Hay alguna pelea que te haya dejado una enseñanza especial?
Todas las peleas dejan enseñanza. Cada pelea es diferente, cada rival es distinto y cada combate te enseña algo. Yo creo que las derrotas enseñan más que las victorias, porque son las que te empujan a esforzarte más y a seguir adelante. Para mí todas las peleas son importantes. No hay una menos importante que otra, porque siempre enfrentas a un rival diferente y tienes que aplicar una estrategia distinta.
¿Recuerdas cuándo te pusieron el apodo de “El Lacandón”?
El apodo nació después de que salí de Chiapas para pelear. Me preparé tres meses para enfrentar a Ricardo “Pío” Castillo en Mexicali, donde cada primero de enero hacen función de Boxeo por tradición.
En ese tiempo, el 31 de diciembre lo pasabas a dieta porque al día siguiente tenías que dar el peso. No probábamos nada y casi no tomábamos agua. Después de esa pelea, la gente empezó a decir que yo tiraba, pegaba y aguantaba. Ahí nació el apodo de “El Lacandón”.
En California y en el sur, cuando alguien venía de Chiapas, muchas veces le decían “lacandón”. Así se me fue quedando el apodo.
¿Te enorgullece llevar ese apodo?
Sí, claro. Al final de cuentas soy el tercer campeón mundial de Chiapas. Antes estuvieron Víctor Rabanales y Romeo Anaya, a quien también le decían “El Lacandón”. Entonces dije “pues sí, me da gusto y me enorgullece ser el tercer campeón mundial de Chiapas y llevar ese apodo”. Incluso a mi hijo, cuando ha estado conmigo en la esquina, le empezaron a decir “El Lacandoncito, de ahí también nació ese apodo para él.
¿Qué crees que hace falta para que Chiapas tenga un nuevo campeón mundial de Boxeo?
Hace falta apoyo para los muchachos y para la juventud que practica deporte. También hace falta trabajar más la técnica, que los entrenadores se dediquen de lleno al Boxeo y que puedan detectar talento. A veces, entre 50 jóvenes, puedes escoger a uno con condiciones y ponerle el ojo. Si ves que puede llegar a ser campeón mundial, hay que dedicarle tiempo, enseñarle más y apoyarlo en su preparación.
Finalmente, ¿qué consejo le darías a un joven que se quiere iniciar en el Boxeo?
Hablar de Boxeo es hablar de disciplina, y la disciplina involucra muchas cosas: levantarse a correr por la mañana, cuidar la alimentación, entrenar todos los días y prepararse bien.
Hoy en día el celular está muy de moda. Hay jóvenes que se duermen tarde jugando o viendo el teléfono. Hay que limitarse de eso, porque también es parte de la disciplina. Para sobresalir en el Boxeo hay que entrenar, alimentarse bien, ser constante y dejar los vicios.












