Para Marielly Martínez Gómez, las danzas aéreas son más que una disciplina deportiva, pues en estas encontró una forma de combinar fuerza, arte y expresión. Incluso logró llevar su pasión y su talento a lo más alto del podio al conquistar la medalla de oro en la categoría amateur de aro acrobático (o aro “sport”), en la Panamericana de la IPF, teniendo como sede Cancún, Quintana Roo.
Un reto convertido en oro
La atleta de 29 años de edad, de padres chiapanecos y representante del Life Pole Studio, afrontó por primera vez una justa de este nivel, en la que participaron exponentes de Canadá, Estados Unidos, México, Argentina, Brasil y Colombia.
“Para mí fue todo un logro poder aplicar para la competencia, quedar entre los participantes y, además, todo lo que conllevó la preparación”, explica en entrevista para “Cuarto Poder”.
Cuenta que uno de los principales desafíos fue comprender los criterios de evaluación, debido a la poca información disponible en español al ser un evento internacional, por lo que su proceso de preparación no solo incluyó horas de arduo entrenamiento, sino también el estudio del reglamento, el sistema de puntuación y los requerimientos técnicos de la rutina.
Con el apoyo de su entrenadora, Mayra Lizbeth Jiménez Martínez, trabajó en una rutina que cumpliera con las especificaciones y que finalmente le permitió subir a lo más alto del podio en la categoría amateur.
“Pudimos encontrar la manera de armar una rutina que cumpliera con las especificaciones y dar el mejor resultado, que en este caso fue obtener una medalla de oro en mi categoría”, recuerda.
Pero más allá del resultado, Marielly destaca que encontró en las danzas aéreas una opción capaz de unir dos aspectos fundamentales en su vida. Después de haber practicado Calistenia, Crossfit, Atletismo y rutinas en el gimnasio, entre otros, encontró en el aro y las disciplinas aéreas lo que más conecta con ella.
“Esto llena mi corazón porque junta dos cosas que a mí me apasionan: el deporte y el arte”, comparte la campeona internacional, y también resalta el componente emocional de esta práctica, que considera un espacio para distanciarse de las preocupaciones cotidianas y descubrir sus propias capacidades.
“Es mi momento de terapia, de desconectarme del mundo exterior y concentrarme en lo fuerte que puedo llegar a ser dentro de mi deporte”, añade Marielly, quien espera pronto haya nuevas convocatorias para seguir representando a México y Chiapas.
Disciplina que gana espacios
Por su parte, la “coach” Mayra Lizbeth, con ocho años de experiencia en estas disciplinas, asegura que cada vez existe una mayor apertura hacia actividades como “pole”, telas aéreas, aro y acrobacia, pese a los prejuicios que las rodean.
“Todo el trabajo diario que hacemos, demostrándole al público que esto es un deporte que exige fuerza, resistencia y condición física, ha ido atrayendo a más alumnas. Incluso hombres están practicando este deporte”, señala.
La instructora explicó que puede practicarse desde edades tempranas y no existe un límite establecido, pues actualmente entrena incluso a una alumna de 62 años. Es por eso que invita a más personas a acercarse a esta actividad, dejar atrás los prejuicios y descubrir, como Marielly, que cada nuevo reto puede convertirse en una oportunidad para superar sus propios límites.












