El anhelo de volver a correr en la cancha y patear el balón le salvó la vida. En su niñez, Osvaldo Daniel Mora Moad padeció cáncer, enfermedad que lo llevó a una condición grave, e incluso algunos pronósticos médicos le daban poco tiempo de vida.
En el marco del Día Internacional del Cáncer Infantil, que se conmemora cada 15 de febrero, el futbolista que ha vestido las camisetas de Chifut (Liga TDP) y Tapachula FC (Liga Premier FMF) compartió con „Cuarto Poder” su historia de supervivencia.
Osvaldo, ¿qué edad tenías cuando te diagnosticaron y qué fue lo que sentiste en ese momento?
Tenía 12 años. Cuando me diagnosticaron no sabían, para empezar, lo que tenían; se trató como que se me había reventado el apéndice. Me internaron el Hospital Materno Infantil de Comitán, porque yo allá vivía a esa edad.
Llegué a las 5 de la tarde al hospital; a las 12 de la noche entré a quirófano. Mi papá estaba en Tuxtla, mi mamá en Comitán, y estaban viendo qué hacer. Era algo grave, de urgencia, que necesitaban intervenir quirúrgicamente.
Llega el momento en el que me abren los doctores y el apéndice está intacto, lo que encuentran adentro es un tumor, del tamaño de un bote de mayonesa, de los más grandes. Cuando te operan del intestino, no te pueden volver a conectar en el mismo momento, entonces te dejan haciendo del baño por una bolsa, te dejan el intestino acá por el abdomen. Fue impresionante para mí a esa edad, no entendía mucho las cosas que estaban pasando. Sí sabía que tenía algo, pero no entendía realmente en ese momento.
¿Quiénes fueron las personas clave que te dieron fuerza durante todo esto?
Mi familia, mi papá, mi mamá, mi hermana, mis tíos, mis tías, mis primos… todos estuvieron ahí en el proceso. Algunos más que otras personas, más tiempo que otros, pero toda mi familia estuvo apoyándome. Gracias a Dios, gracias a ellos es que me pude recuperar de la mejor manera, porque tanto hubo apoyo emocional como económico, y apoyo en tiempo para mis papás.
¿Qué papel jugó el Futbol en tu recuperación?
Fue un factor muy importante porque una de las cosas que más quería yo hacer cuando estaba en el hospital era salir, correr, jugar Futbol, patear una pelota. Imagínate, de un niño que es activo, que juega todo el día, que entrena, a estar recostado en una cama. Perdí la habilidad de caminar, en el transcurso de un mes que estuve en el (hospital) pediátrico, porque ahí fue donde empezaron a hacer las quimioterapias. Ahí estuve muy grave, ya me habían desahuciado, ya les habían dicho a mis papás que ya no iba a pasar de cierta noche.
¿Recuerdas algún momento específico en el que hayas dicho “yo me voy a a recuperar de esto”?
Justamente llegando aquí a Tuxtla me dije “yo quiero salir, quiero ir con mis amigos, quiero a jugar de nuevo Futbol”. Yo ya tenía una meta clara, que quería ser profesional. Entonces, eso fue un factor muy, muy importante para mí, porque la mentalidad que yo tenía ahí dentro era “yo voy a salir y voy a jugar de nuevo”, no pensaba en otra cosa.
¿Y cómo fue el proceso de volver a entrenar después de haber perdido incluso la movilidad en las piernas?
Fue muy complicado porque, después del mes y medio que estuve internado, salí en una silla de ruedas, agarrándome de mis papás. Si yo me paraba, me caía. No tenía fuerza en las piernas y todavía el intestino lo tenía fuera. Del 2012 al 2014, que me lo volvieron a conectar, estuve dos años con el intestino por fuera, y por más que yo quería hacer ejercicio, no me dejaban.
¿Qué aprendiste sobre tu cuerpo y tu mente durante la enfermedad y que después te haya ayudado como futbolista?
Fíjate que mucho. Yo digo que la mente y el cuerpo son dos cosas mágicas, porque la mente manda en el cuerpo. Si tu mente dice que sí puede, sí puedes. Y yo siento que eso fue lo que a mí me pasó en el hospital. Ya sabía que era un cáncer, sabía que era una enfermedad terminal para muchos, pero yo le decía a mi mente y a mi cuerpo “no me voy a quedar acá, voy a salir, voy a jugar, voy a crecer, voy a hacer lo que yo quiera”.
Después de que pasaste todo ese trance, ¿recuerdas qué sentiste en el primer partido que jugaste como profesional?
Fue contra Chileros de Xalapa. Ganamos 1-0 esa vez y sentí una emoción. No sé si sea de todos los jugadores, pero en varios compañeros lo he visto. Justo cuando te forman los árbitros para salir a cancha, a mí me daban ganas de llorar en el partido, porque dije “gracias a Dios, porque gracias a ti, gracias a mi familia, es que hoy se cumple mi sueño y estoy aquí de pie”.
Finalmente, ¿qué mensaje le darías a un niño o un joven que hoy está atravesando por esta enfermedad?
Que no se rindan, que hay mucha vida por delante. Que si están pasando por una etapa como la que yo pasé, le echen muchas ganas. Que no hay nada imposible, que pongan su vida en manos de Dios, en las manos de los médicos y de su familia. Que se dejen guiar y que tengan muchas aspiraciones, porque eso es lo que muchas veces te saca de una enfermedad grave. Es ver lo que quieres hacer y pensar que vas a hacer eso porque vas a salir de donde estás.












