Víctor Cáceres: justicia chiapaneca en la cancha

De visita en las instalaciones de “Cuarto Poder” para compartir su historia de superación. Samuel Meneses/CP
De visita en las instalaciones de “Cuarto Poder” para compartir su historia de superación. Samuel Meneses/CP

En el marco de los especiales por el 50º aniversario de “Cuarto Poder”, presentamos la historia de Víctor Alfonso Cáceres Hernández, uno de los personajes más destacados del deporte chiapaneco en la actualidad y referente del arbitraje mexicano a niveles nacional e internacional.

Originario de La Concordia, Chiapas, inició su camino en el arbitraje amateur desde los 14 años y, una década más tarde, ingresó al sector profesional en la delegación Chiapas. Su constancia lo llevó a recorrer distintas categorías del Futbol mexicano hasta debutar en Liga MX en el Clausura 2020, en un Juárez contra Pumas.

Hoy, registrado por la Comisión de Árbitros de la Federación Mexicana de Futbol como árbitro central FIFA, representa una historia de disciplina, preparación y orgullo chiapaneco.

Su designación para una final de Liga MX en el Apertura 2024, su participación en torneos de Concacaf y su formación como arquitecto reflejan el perfil de un profesional que ha sabido abrirse camino con carácter dentro y fuera de la cancha.

En esta entrevista, el silbante comparte sus orígenes, los retos de su carrera, la importancia de sus raíces y el sueño que sigue impulsando su trayectoria: llegar a una Copa del Mundo.

Víctor, ¿cómo nació tu interés por el arbitraje?

Es una pregunta bastante interesante y de las que más me llenan de orgullo, porque me ayuda a tener los pies en la tierra. Yo empecé en el amateur porque mi padre fue quien me llevó a sentar las bases y a tener este deseo por impartir justicia en un partido de Futbol.

Él actualmente ejerce el arbitraje y es mi motivación principal. Además, me enseñó que esta actividad también puede ser una parte fundamental para encontrar un recurso económico y salir adelante en otras cosas.

¿Cómo has combinado el arbitraje con tu carrera profesional?

Incluso ahora mantengo esa misma inquietud de llevar de manera conjunta las dos profesiones: el arbitraje y la arquitectura. Soy arquitecto de profesión y en su momento, cuando empecé a atender un poco más el auge del arbitraje, estaba en la universidad e identifiqué que era una posibilidad de hacer carrera. Lo mantengo hasta el momento: una actividad complementa a la otra para muchas cosas de la vida.

¿Dónde cursaste tus estudios profesionales?

Hice mi carrera aquí en Tuxtla, en la Universidad Autónoma de Chiapas, en la Facultad de Arquitectura. Me siento muy orgulloso de pertenecer a nuestra casa de estudios, que me enseñó y me formó para ser arquitecto.

¿Cómo hacías para combinar estudios con el arbitraje?

Fue muy complicado, sobre todo por el tema de financiar lo que implica la carrera, además del esfuerzo que hay que dedicarle al estudio. Pero, gracias a Dios, el arbitraje amateur fue parte fundamental.

Los fines de semana incursioné en muchos colegios de árbitros aquí en Tuxtla, Berriozábal, La Concordia, además de algunos torneos estatales. Ahí empecé a labrar mi carrera, a curtirme en recursos arbitrales y en mucha intuición, que se requiere cuando no hay tecnología, eso fue nuestro cimiento.

Lo llevo en mi corazón porque me sigue manteniendo humilde y contento del porqué elegí ser árbitro, recorrer muchas canchas donde las carencias están a la mano no es lo mismo que estar en un estadio de nivel profesional. En una cancha amateur, en ocasiones, el riesgo físico para un árbitro es alto, y eso me hace tener mucha pasión por esto, valorar lo que he conseguido y seguir esforzándome para mejorar.

¿En qué momento sentiste que el arbitraje podía convertirse en una carrera profesional?

El momento clave fue al entrar al nivel profesional, en el curso de la delegación Chiapas. Ahí ya podía ver partidos de Jaguares de Chiapas, en fuerzas básicas, lo que me permitió tener interacción con árbitros profesionales que venían de la Liga (MX). Todo árbitro trata de transmitir, de generación en generación, la vivencia que tiene en ese momento. Te llenan de ilusión, te abren la mente para buscar el objetivo, que es estar en un partido de primera división.

Fue muy gratificante coincidir con Marco Rodríguez, Armando Archundia, Mauricio Morales y Roberto García. Eran árbitros que estaban en su momento de plenitud y obviamente yo me llené de ilusión; pude sentir que podía llegar lejos.

Eres originario de La Concordia. ¿Qué representa para ti llevar el nombre de tu tierra a escenarios nacionales e internacionales?

Me llena de orgullo. En mi tierra hemos salido adelante y conocemos que el esfuerzo es valioso para trascender. Somos un poquito arriesgados en el tema de salir de la zona de confort para buscar, con mucha convicción, nuestras metas.

¿Cuáles fueron los principales retos que enfrentaste al dar el salto del arbitraje amateur al profesional?

Son muchos. Yo creo que no se trata solo de saber las reglas de juego y dirigir un partido; implica muchas cosas más. En nuestras manos, como árbitros profesionales, está un alto grado de dificultad, porque son dos instituciones que requieren que se imparta justicia de manera equitativa, para ofrecer un servicio de calidad, eso no lo ves de la misma manera en el amateur. En el amateur tratas de solventar el juego y salir de la mejor manera, en el profesional te tienes que preparar en muchos aspectos.

¿Qué aprendizajes te dejaron tus primeros años en categorías profesionales como TDP, Premier, Ascenso y Expansión?

Para nosotros son las bases que nos van formando y direccionando hacia el profesionalismo que requiere la Liga MX. Me tocó incursionar en torneos de cuarta división, tercera división —que ahora es TDP—, segunda división, Liga de Ascenso y ahora Liga de Expansión. Todas esas categorías me dejaron muchas experiencias y lecciones que empezaron a darme una personalidad y una esencia como árbitro, que ahora trato de consolidar en primera división y, aún más, saliendo del país.

¿Cómo recuerdas tu debut en la Liga MX y qué sentiste en ese momento?

Fue un cúmulo de nervios, pero también, al pensar en todos los comentarios que te he dicho anteriormente, en mis raíces, de dónde vengo y todo lo que he vivido, eso me ayudó a mantener los pies en la tierra, enfrentar y encarar el desafío que era arbitrar un partido de primera división.

Era mi sueño anhelado. Me tocó iniciar con la tecnología del videoarbitraje, que empezaba a tomar auge aquí en México, y creo que eso era lo que me ponía un poco más nervioso. Pero sabíamos los protocolos, conocíamos el proceso, estábamos preparados y confié en mi capacidad para poder entregar ese partido entre Pumas y Juárez, que fue mi debut.

¿Qué preparación física, mental y técnica se exige actualmente a un árbitro de primera división?

Creo fielmente que competimos al nivel del jugador de Futbol. Somos atletas de alto rendimiento y en el día a día nos preparan así. La clave también está en cómo nos preparamos en el tema mental, porque se vive un estrés muy alto en un partido de Futbol y la gestión de emociones es clave.

Eso se va desarrollando. Evidentemente, entre más frecuencia, más partidos y más trayectoria tienes, te vas haciendo más fuerte mentalmente. Ya no te impacta tanto que el estadio esté lleno o que se juegue un partido de alto riesgo. Con el profesionalismo y la gestión emocional, uno puede impartir justicia de manera correcta.

¿Cuántas horas dedicas al entrenamiento y cómo es tu rutina diaria?

De lunes a viernes tenemos que prepararnos físicamente. Muy temprano inicia nuestra labor: de 7:00 a 10:00 de la mañana estamos trabajando en la Federación Mexicana de Futbol. El resto del día ya va más encaminado a la preparación individual: ver partidos de otras ligas, repasar videos, responder videotest, que es de lo más frecuente que hacemos, o revisar algún juego que vamos a encarar el fin de semana.

Tenemos el recurso y las posibilidades en las instalaciones para prepararnos. Siento que es una semana pesada, pero necesaria para estar al día con lo que se nos exige.

¿Cómo trabajas la concentración durante partidos de alta intensidad, con estadios llenos y toda esa presión sobre el árbitro?

Al principio es opcional recurrir a una persona, un “coach” o un psicólogo para poder bajar las emociones y el nerviosismo, que a muchos nos pasa y nos sigue pasando. Creo que es parte de la esencia de estar dentro de una cancha y sentirla.

Ahora somos mejores gestionándola. En lo particular, en estos momentos me siento alguien que ya ha madurado, que ha logrado superar esa barrera y que poco a poco puede empezar a pulir su estilo y su forma de arbitrar. Las reglas de juego todos las sabemos, también los protocolos, pero cada uno tiene su forma, su estilo y su esencia.

Desde tu experiencia, ¿qué cualidades debe tener un buen árbitro más allá de conocer las reglas?

La base está en cuatro pilares: la parte física; la parte teórica, que es clave; la parte psicológica y mental, y el tema de cómo cuidas tu cuerpo, cómo descansas, tu alimentación y tu forma de vida.

Fuera de esto también soy papá, tengo mi familia. Regresar a casa y traer todo lo que vives en un partido de Futbol es difícil de contener, pero creo que la clave está en no transmitir aquello que pueda afectar a terceros. Esos son los cuatro pilares que veo importantes.

¿Qué ha significado para ti alcanzar la categoría de árbitro internacional?

Es el distintivo que todo árbitro busca. Estamos en el sector profesional y somos un grupo selecto de 10 árbitros centrales que tenemos el gafete internacional. Obviamente es gratificante salir a representar al país. Así lo vemos: como hoy la selección va a representarnos a todos, nosotros en un torneo internacional salimos a eso, aspirar a torneos tan relevantes y convivir con árbitros de otros países, otras culturas y otros lenguajes es muy bonito.

Aprendes más y abres la mente de una forma increíble para ver la vida de otra manera.

¿Qué mensaje te gustaría compartir con los jóvenes chiapanecos que sueñan con abrirse camino en el arbitraje?

Primeramente, que crean que sí se pueden hacer las cosas. Que busquen a toda costa salir de su zona de confort, porque hay mucho talento en Chiapas que tal vez se ha detenido por no confiar en sí mismo y por no arriesgarse un poco a salir, buscar en otro lado o de otra forma para llegar a conseguirlo.

Tal vez mi historia puede servirle un poco a alguien. Nadie se imaginaba que un árbitro chiapaneco pudiera trascender al nivel de la Liga MX y, aún más, convertirse en árbitro internacional, de los elegidos actualmente para representar a México.

Mirando hacia adelante, ¿qué metas personales y profesionales te gustaría alcanzar dentro del arbitraje?

Voy a seguir con la línea que traigo desde que me atrapó esta carrera: seguir formándome mejor como ser humano y buscar la excelencia, que siempre se apunta hacia allá, para seguir creciendo. Esta carrera arbitral no te deja detenerte, siempre hay actualizaciones, siempre hay cosas que mejorar y siempre hay tecnología que incorporar. Sigo creciendo, sigo con esa ambición de querer llegar a mi mejor versión, hasta donde me lo permita la carrera.

Por supuesto, todos deseamos estar en un mundial. Ese es mi sueño, lo sigo peleando. Es un proceso muy duro y muy completo para ser elegido y estar en una Copa del Mundo, pero ese es el deseo.

En la liga local, quiero seguir cuidando mi carrera, trascendiendo y convertirme en uno de los árbitros más importantes de la liga.