Amos del Universo funciona, a todas luces, con la misma estructura que una película de orígenes del Universo Marvel, con el viaje del héroe clásico y situaciones clásicas que nos harán pensar, de manera inevitable, en decenas de películas de superhéroes y acción tontuelas que hemos visto a lo largo de los últimos años. Eso sí: a diferencia de muchas de estas obras, Knight derrocha estilo propio gracias a una sorprendente sobredosis de color y una desvergüenza estilística que choca contra un innecesario pudor argumental.
Aunque no es necesario, Knight trata de poner distancia con el material original, utilizando una distancia irónica que resulta disonante con el plano visual. O lo que es lo mismo: no se avergüenza de los trajes y la mitología de la saga, pero sí de muchas de sus situaciones clásicas, tratando de llegar a un nuevo público mientras guiña un ojo al de toda la vida señalando el supuesto ridículo de los apodos de sus personajes o de la mera existencia de, por ejemplo, algo llamado “la espada de poder”. Tristemente, la cinta triunfa en la acción, pero los intentos de crear comedia casi nunca aciertan y acaban cayendo por su propio peso.
Eso sí, cuando triunfa es una gozada que va mucho más allá de repetir la sensación de ver los dibujos animados mientras desayunas: la película ha gastado todo su presupuesto en crear unas escenas de acción absolutamente épicas y divertidísimas, con decenas de personajes en el mismo plano utilizando sus originales poderes al mismo tiempo. Un festival de CGI, sí, pero tan entretenido, brutal y simpático que es fácil pasar por alto algunas de sus carencias técnicas y acabados a medio gas.
En sus peores momentos, Amos del Universo es inofensiva. En los mejores, triunfa en su épica juvenil sin ínfulas.
¡Yo tengo el poder!
Por suerte, el disfrute de esta cinta no depende de tu conocimiento previo de la saga, y sirve perfectamente para que nuevas generaciones puedan conocer Eternia. Hay que pagar el peaje de los cameos continuos, pero en lugar de exprimir el lore hasta crear un mejunje solo apto para fans, presenta una prototípica historia de héroe desplazado de su línea temporal que debe volver a liderar a su pueblo y enfrentarse contra el mal definitivo. Encarnado, por cierto, por un divertidísimo Skeletor al que, por una vez, Jared Leto le queda como un guante.
Aunque el tono de la propuesta es, durante su mayor tramo, meramente adolescente (casi diría incluso que infantil), Knight patina introduciendo continuamente extraños chistes edgy de índole sexual repletos de dobles sentidos que resultan, cuando poco, fuera de lugar y hacen pensar que el director no tiene claro su público objetivo: ¿adultos que buscan rememorar su infancia, jóvenes que quieran meterse en vena una nueva franquicia o niños que disfruten de las peleas y no quieran saber nada del resto?
Esta inconsistencia tonal acaba por hacer mella en el filme, que llega a su final siendo consistentemente entretenida, pero nunca fantástica. Honestamente, tampoco se plantea ir más allá, ni tiene por qué hacerlo: sabe que es una película de verano para ver con aire acondicionado a tope, palomitas y refresco con mucho hielo.
A cambio, ofrece un espectáculo con escenas de acción tan divertidas e imaginativas como ultraprocesadas, una épica que funciona (al menos cuando no se trata de rebajar con un continuo humor que hace aguas) y un estilo propio que, al mismo tiempo, no trata de modernizar innecesariamente lo que funcionaba hace más de cuatro décadas. Todo ello, claro, mientras mira de reojo con ansia y trata de crear una nueva franquicia. De hecho, las inevitables postcréditos lo dejan todo atado y bien atado: al igual que He-Man, el público tiene el poder.
Lo que hace particularmente atractivo este retorno es la naturaleza de los personajes que integran el equipo heroico. Durante décadas, los fans de todo el mundo han crecido con la imagen icónica del Príncipe Adam levantando la Espada del Poder y exclamando “¡Por el poder de Grayskull!” para transformarse en He-Man, el hombre más poderoso del universo. Pero la cinta propone reimaginar estos personajes en un contexto más realista y humanizado, donde la vulnerabilidad emocional complementa la fortaleza física y donde los dilemas morales no son simples sino profundamente complejos.
Un éxito en plataformas
Existen películas que al llegar a la pantalla grande se convierten desde los primeros días en un absoluto éxito de taquilla tal como La Odisea de Christopher Nolan pero también existen otros casos en los que una película logra brillar más en streaming que en cines, tal como Amos del Universo, cinta que llegó a cines de México a inicios de junio y que tras su paso por carteleras internacionales y un recibimiento algo agridulce, hoy encuentra una segunda oportunidad gracias a Prime Video, plataforma donde la película dirigida por Travis Knight ha dominado los listados alrededor del mundo.
Si bien hay muchos parámetros para definir si una película es un fracaso o no, la realidad es que los números no mienten y con Amos del Universo fue innegable aceptar que su paso por cines quedó muy por debajo de lo esperado.
Protagonizada por Nicholas Galitzine como el príncipe Adam (He-Man), el costo de producción fue de 170 millones de dólares y tras su estreno en carteleras internacionales, Amos del Universo no logró alcanzar su costo inicial pues se aproxima solo logró recaudar 113 millones. En su llegada a Prime Video Amos del universo logró reivindicarse y conquistar al público del streaming. Tan solo en México ya es la película más vista del país, por encima de Proyecto fin del mundo y El drama.
A pesar su paso desafortunado por cines y las bajas calificaciones de la crítica especializada, aquellos que la vieron la aprobaron por completo ya que la cinta ha encontrado el respaldo de los espectadores, quienes le han otorgado un sólido 86 % de aprobación en Rotten Tomatoes.












