Los bebés, especialmente los recién nacidos, tienen mayor dificultad para regular su temperatura corporal que los adultos. Su organismo todavía está desarrollando los mecanismos que le permiten adaptarse a los cambios de temperatura, por lo que pueden perder calor con mayor facilidad.
Esto no significa que deban permanecer siempre muy abrigados, sino que necesitan ropa adecuada para el ambiente en el que se encuentran. Tanto el frío excesivo como el sobre calentamiento pueden representar un riesgo para su salud.
Los bebés prematuros o aquellos que presentan determinadas condiciones médicas pueden tener todavía más dificultades para conservar el calor. En estos casos, es importante seguir las indicaciones del pediatra y no depender únicamente de las recomendaciones generales.
Durante las temporadas de bajas temperaturas, también suelen aumentar las preocupaciones relacionadas con los resfriados, la influenza y otras infecciones respiratorias. Aunque el frío por sí solo no provoca estas infecciones, los virus que las causan pueden circular con mayor facilidad en determinadas épocas del año y en espacios cerrados donde conviven muchas personas. Por ello, cuidar a un bebé durante esta temporada implica mantenerlo abrigado de manera adecuada, pero también protegerlo del contacto con personas enfermas, procurar una buena ventilación y mantener al día sus revisiones y vacunas.
¿Cómo mantener caliente la habitación?
El lugar donde duerme y permanece el bebé debe ser confortable, estar protegido de corrientes de aire directas y contar con una temperatura adecuada. No es necesario convertir la habitación en un espacio excesivamente caliente; lo importante es evitar el frío intenso y los cambios bruscos de temperatura.
Si se utiliza un calentador, debe colocarse siguiendo las instrucciones de seguridad del fabricante, lejos de cortinas, ropa, cobijas y otros materiales inflamables. Nunca se debe dejar al bebé cerca de estufas, braseros, calentadores de combustión o aparatos que puedan provocar quemaduras o intoxicación por monóxido de carbono.
No se recomienda utilizar braseros, anafres o carbón dentro de habitaciones cerradas para calentar el hogar. Estos métodos pueden producir gases peligrosos, incluso cuando no se percibe un olor que advierta del riesgo.
También es importante mantener el espacio libre de humo de tabaco y evitar que las personas fumen cerca del bebé, ya que la exposición al humo aumenta el riesgo de infecciones respiratorias y otros problemas de salud.
¿Qué cuidados tener al salir de casa?
Durante los días fríos, es recomendable planificar las salidas y evitar la exposición innecesaria a temperaturas muy bajas, especialmente en recién nacidos y bebés prematuros.
Antes de salir, revisa el pronóstico y elige ropa apropiada. Puedes utilizar varias capas ligeras, calcetines y un gorro cuando el clima lo requiera. Si utilizas una carriola, asegúrate de que el bebé pueda respirar libremente y de que ninguna manta cubra su cara.
Cuando se utilice un portabebés, hay que comprobar que la nariz y la boca permanezcan visibles y despejadas, que el mentón no quede pegado al pecho y que el rostro no esté cubierto por la ropa del adulto.
En el automóvil, es preferible colocar al bebé en su silla de seguridad con ropa delgada y ajustada al cuerpo, en lugar de un abrigo muy voluminoso debajo de los arneses. La ropa gruesa puede impedir que el cinturón quede correctamente ajustado. Después de sujetarlo, se puede colocar una manta por encima de los arneses, sin cubrir la cara ni dificultar la respiración.
¿Cómo vestir al bebé para protegerlo del frío?
Una de las medidas más importantes es elegir ropa cómoda, suave y apropiada para la temperatura. En lugar de colocarle una sola prenda muy gruesa, suele ser preferible utilizar varias capas ligeras que puedan retirarse o añadirse según las condiciones del ambiente.
Como orientación general, se puede vestir al bebé con una capa más de ropa que la que necesita un adulto para sentirse cómodo en el mismo lugar. Sin embargo, esto debe ajustarse a la temperatura, la actividad del bebé y sus necesidades particulares.
Los bodies de algodón, pijamas de manga larga, pantalones suaves y prendas que cubran los pies pueden resultar útiles cuando hace frío. Si es necesario salir al exterior, se pueden añadir una chamarra o un abrigo apropiado, así como cubrir las manos, las orejas y la cabeza según las condiciones climáticas.
Es importante revisar que la ropa no apriete el cuello, el pecho, las muñecas ni los tobillos. Las prendas deben permitir que el bebé mueva sus brazos y piernas con libertad. También es recomendable cambiar la ropa húmeda por ropa seca, ya que el sudor o la humedad pueden hacer que el cuerpo pierda calor con mayor rapidez.
¿Cómo cuidar su piel durante los días fríos?
El aire frío y seco, los baños muy calientes y algunos productos perfumados pueden resecar o irritar la piel del bebé. Para cuidarla, conviene utilizar productos suaves y sin fragancias intensas, además de evitar el agua demasiado caliente.
Después del baño, se puede aplicar una crema hidratante formulada para bebés si su piel lo necesita. Si presenta grietas, enrojecimiento persistente, lesiones o una erupción que empeora, es recomendable consultar con el pediatra.También hay que evitar frotar con fuerza la piel al secarla. Lo mejor es utilizar una toalla suave y dar pequeños toques hasta retirar la humedad.
¿Qué hacer si el bebé tiene la nariz congestionada?
Durante los meses fríos, algunos bebés pueden presentar congestión nasal, especialmente cuando circulan virus respiratorios. Como los más pequeños dependen mucho de respirar por la nariz mientras se alimentan, una obstrucción puede dificultar las tomas.
Si presenta congestión leve, pueden utilizarse gotas de solución salina estéril para bebés y, si es necesario, una aspiración nasal suave siguiendo las recomendaciones del pediatra. No se deben introducir objetos en la nariz ni aspirar de forma excesiva, porque esto puede irritar la mucosa.
No se recomienda administrar medicamentos para el resfriado, descongestionantes o remedios caseros a un bebé sin indicación médica. Tampoco se debe utilizar vapor de agua caliente cerca de él, ya que existe riesgo de quemaduras.
Si tiene dificultad para respirar, se le hunden las costillas al respirar, presenta pausas respiratorias, se pone morado alrededor de los labios o no puede alimentarse por falta de aire, necesita atención de urgencia.
¿Cuándo debes llevarlo al médico?
Es importante buscar atención médica si el bebé presenta fiebre, dificultad para respirar, rechazo persistente de las tomas, menos pañales mojados de lo habitual, somnolencia inusual o un cambio importante en su comportamiento. En menores de tres meses, una temperatura de 38 °C o más requiere valoración médica inmediata, incluso si aparentemente se encuentran bien. También se debe acudir a urgencias si presenta labios azulados, pausas respiratorias, convulsiones o dificultad marcada para despertarlo.
Los recién nacidos y los bebés prematuros merecen especial atención porque pueden empeorar con mayor rapidez. Ante la duda, es preferible consultar a un profesional en lugar de atribuir todos los síntomas al frío.
Abrigar al bebé no significa sobreabrigarlo. Para dormir, colócalo boca arriba en una superficie firme y despejada, utiliza ropa apropiada para la temperatura y evita las cobijas sueltas, las almohadas y los gorros dentro de casa.
¿Sabías que…?
Las manos y los pies de un bebé pueden sentirse fríos aunque su temperatura corporal sea adecuada. Para saber si necesita ajustar su ropa, es más útil tocar el pecho o la espalda y observar si suda, está demasiado caliente o presenta cambios en su comportamiento.












