El nombre del príncipe Andrew vuelve a ocupar titulares internacionales, pero esta vez en un terreno completamente distinto al protocolo real. El hermano del rey Carlos ha sido arrestado en medio del escándalo del caso Epstein.
La detención, ocurrida el 19 de febrero, el día de su cumpleaños número 66, marca un hecho sin precedentes en la monarquía británica moderna y profundiza una crisis que la familia real arrastra desde hace años
La policía británica arrestó a Andrew Mountbatten-Windsor bajo sospecha de conducta indebida en el ejercicio de un cargo público, un delito grave en el Reino Unido que puede conllevar incluso cadena perpetua. La investigación se centra en su etapa como enviado comercial del Reino Unido en 2010. Según las autoridades, existen indicios de que habría compartido información oficial confidencial con Jeffrey Epstein, con quien mantenía una relación cercana. Parte de las nuevas revelaciones incluyen correos electrónicos en los que presuntamente reenviaba informes internos a Epstein tras viajes oficiales por el sudeste asiático.
El arresto fue hecho por la Thames Valley Police, que confirmó la detención de “un hombre de unos 60 años”, siguiendo la práctica habitual de no revelar identidades en esta fase del proceso. También se realizaron registros en propiedades vinculadas al ex príncipe en Berkshire y Norfolk.
Aunque Andrew ha negado reiteradamente cualquier irregularidad y no ha comentado los documentos recientes publicados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, el contexto pesa. Su nombre lleva años ligado al escándalo Epstein, especialmente tras las acusaciones de Virginia Giuffre, con quien alcanzó un acuerdo extrajudicial en 2022.
Después de la detención
Tras su detención, Mountbatten-Windsor puede permanecer bajo custodia hasta 96 horas, aunque expertos legales consideran probable que el plazo sea menor. Durante este tiempo, las autoridades deben decidir si presentan cargos formales o lo dejan en libertad sin cargos.
De acuerdo con abogados británicos, el estándar de prueba será particularmente alto. Para que prospere una acusación de este tipo, debe demostrarse un abuso deliberado de la confianza pública, algo complejo pero no imposible. Si llegara a ser imputado y posteriormente condenado, la pena máxima podría ser severa.












