El Museo Casa de la Bola es una mansión histórica del siglo XVII. Fue la residencia de Don Antonio Haghenbeck y de la Lama, un coleccionista que transformó la propiedad en una “cápsula del tiempo” de estilo ecléctico europeo del siglo XIX, albergando una vasta colección de artes decorativas.
Se trata de un tesoro histórico y cultural ubicado en el barrio de Tacubaya, en la Ciudad de México. Albergado en una emblemática casona, ofrece a los visitantes una ventana al pasado para explorar la opulencia y el estilo de vida de las élites mexicanas de antaño.
Con una arquitectura impresionante y una colección de arte decorativo de gran valor, es un testimonio viviente de la historia y la cultura mexicanas. Te contamos todo lo que necesitas saber para visitar este encantador rincón de la capital mexicana.
Colección y exhibiciones
El Museo Casa de la Bola alberga una impresionante colección de arte decorativo que abarca los siglos XVI al XIX. Entre las piezas más destacadas se encuentran muebles de época, porcelanas finas, relojes antiguos, textiles y una variedad de objetos ornamentales que reflejan el lujo y la sofisticación de las clases altas mexicanas de siglos pasados.
Las habitaciones de la casa están decoradas con sumo detalle, recreando ambientes que transportan a los visitantes a épocas pasadas. Cada sala ofrece una perspectiva única sobre el estilo de vida, las costumbres y el gusto estético de las élites mexicanas a lo largo de la historia.
Historia y origen del museo
Construida en el siglo XVII, la Casa de la Bola ha sido testigo de múltiples transformaciones a lo largo de los siglos. Originalmente, formaba parte de la antigua Villa de San José de Tacubaya, una zona que solía ser un retiro campestre para las familias adineradas de la época colonial en la Nueva España. A lo largo de su historia, la casa pasó por las manos de diversas personalidades y sufrió varias remodelaciones que fueron moldeando su ecléctica fisonomía actual.
En 1942, Antonio Haghenbeck y de la Lama adquirió la propiedad y se dedicó a restaurarla meticulosamente, devolviéndole su esplendor original. Su objetivo era preservar y compartir con el público el patrimonio histórico y artístico de México. Tras su muerte, cumpliendo con su voluntad, la casa se convirtió en museo bajo la administración de la Fundación Cultural Antonio Haghenbeck y de la Lama.
Eventos y actividades culturales
Además de funcionar como museo, la Casa de la Bola ofrece sus espacios para la organización de eventos sociales y culturales. El patio central, completamente techado y entarimado, es ideal para banquetes y recepciones. Las terrazas y jardines son escenarios perfectos para ceremonias, cocteles y reuniones al aire libre.
Al alquilar estos espacios, los organizadores de estos eventos contribuyen a la labor asistencial de la Fundación Cultural Antonio Haghenbeck y a la conservación del patrimonio histórico de México.
Arquitectura y jardines
La arquitectura de la Casa de la Bola es una mezcla de estilos que reflejan las diferentes etapas de su historia. La casona de dos plantas cuenta con un patio central con duela y corredores sostenidos por columnas de cantera, rasgos típicos de las residencias virreinales. Desde el patio central se puede apreciar el hermoso jardín que rodea la propiedad.
Antonio Haghenbeck se encargó de diseñar el jardín al estilo romántico europeo. Los andadores empedrados, fuentes y esculturas, añaden un toque de elegancia y serenidad al entorno. Los visitantes pueden pasear por estos jardines y descubrir vestigios coloniales, como estanques y restos de canales de barro que añaden un valor histórico al lugar.
Información para visitantes
El Museo Casa de la Bola está ubicado en avenida Parque Lira 136, en la colonia Tacubaya, delegación Miguel Hidalgo, Ciudad de México. Cuenta únicamente con recorridos guiados y es necesario programar la cita. El costo de entrada es de 50 pesos.
El sitio ofrece una experiencia única para aquellos interesados en la historia y el arte. Un lugar especial en donde la historia cobra vida, no solo a través de los objetos en su colección, sino también en la misma arquitectura que permanece como testimonio de los cambios a través del tiempo.












