La muestra “Lucian Freud: del dibujo a la pintura”, que abre sus puertas en la National Portrait Gallery, ofrece la oportunidad de ver la obra de uno de los más grandes pintores británicos de manera exhaustiva, desde sus creaciones infantiles hasta una gran colección de dibujos, bocetos y grabados nunca vistos, que entran en diálogo con sus conocidas pinturas.
La exposición plasma que, contrario a lo convencional de hacer dibujos preparatorios para la pintura, Freud, en su proceso creativo, elaboraba una serie de bocetos de la pintura completa para ayudar a su memoria a plasmar sus observaciones sobre la condición humana, que distinguen su obra.
Freud se siente cercano en esta gran muestra que abarca seis salas. Son 174 obras del artista que nació en Berlín, pero que viajó muy joven a Londres, ciudad en la que se consideraba muy afortunado de vivir, entre otras cosas, por la calidad de su luz.
Hace falta tiempo para saborear la lectura que ofrece la curadora Sarah Howgate, quien durante la exhibición invitó a los asistentes a que disfrutaran y observaran con cuidado muchas de las obras nunca vistas del artista británico y que difícilmente se volverán a apreciar en público.
La National Portrait Gallery, sede de la exposición hasta el 2 de mayo, tiene la fortuna de haber heredado el archivo de Lucian Freud, por medio de Andrew Dawson, artista y colaborador cercano del más grande pintor realista del siglo XX.












