Prefiero la muerte

Prefiero la muerte

Prefiero la muerte toma los códigos del género zombi para llevarlos a un terreno cotidiano, donde los problemas adolescentes y una amenaza que apenas comienza a manifestarse conviven en una misma historia. En lugar de apostar por un apocalipsis lleno de hordas, la serie explora el posible origen del desastre a través de la transformación de Archie (Diego Bernal), un joven que, después de ser mordido, debe enfrentar su nueva condición mientras descubre la verdadera razón que lo llevó a estar en esa situación.

Creada por Sebastián Sariñana, la producción encuentra buena parte de su identidad en mezclar terror, comedia, romance y misterio. La aparición del virus ocurre de manera fortuita y no se convierte inmediatamente en el centro de una explicación, pero cuando la historia aborda sus consecuencias las utiliza para reforzar los conflictos de los personajes. Las subtramas mantienen generalmente un buen ritmo y conviven con la historia principal, aunque conforme avanzan los episodios comienzan a acumularse demasiados personajes y situaciones que no siempre reciben el desarrollo suficiente.

Mordida de talento

El elenco juvenil termina siendo uno de los mayores aciertos. Diego Bernal, Farah Justiniani y Lilith Curiel demuestran tener tablas y suficiente ímpetu para sostener a sus personajes, aun cuando todavía tienen margen para madurar como intérpretes. Fernanda Castillo aprovecha sus momentos puntuales para demostrar su experiencia, mientras Sherlyn, aunque tiene poco espacio, consigue dejar algunos destellos que hacen evidente que su personaje pudo haber dado mucho más. Armando Hernández y Alfonso Borbolla aportan solidez y experiencia, mientras que Tiaré Scanda ofrece la actuación más débil.

La fotografía cuidada y los efectos prácticos ayudan a construir una estética reconocible del género sin perder el contexto cotidiano de la historia. El maquillaje, vestuario y peluquería acompañan tanto los momentos juveniles como las transformaciones, mientras los efectos están bien medidos de acuerdo con las posibilidades de la producción y consiguen que la fantasía resulte creíble. La música, apoyada en temas contemporáneos y reconocibles para su público, termina de reforzar esta identidad.

Se nota el conocimiento del género detrás de la propuesta. Aunque es una serie juvenil, no convierte el apocalipsis zombi en un escenario completamente inocente; hay terror ligero y sangre, pero utilizados como herramientas para acentuar la gravedad de lo que ocurre. Curiosamente, cuando intenta ponerse más seria es cuando pierde parte de su fuerza, mientras que el humor y el absurdo le permiten encontrar su mejor ritmo. Las relaciones de amistad, familiares y escolares complementan la historia, aunque el romance juvenil es el soporte más constante sin llegar a convertirse en el único motor de la trama.

Sobrevivir y madurar

Prefiero la muerte funciona mejor cuando utiliza la transformación de Archie como una metáfora de crecimiento. La serie aprovecha el misterio de su condición y algunos acontecimientos de su pasado para hablar de inseguridades, relaciones y responsabilidades mientras convierte al zombi en una extensión exagerada de los problemas juveniles. Por ello, es una serie ideal para quienes disfrutan de historias adolescentes que combinan romance, amistad, humor y fantasía con ligeros elementos de terror.

Su principal debilidad está precisamente en querer abarcar demasiado. Hay conflictos y personajes que aparecen sin alcanzar el peso necesario, pero el conjunto conserva suficiente personalidad para diferenciarse de otras producciones juveniles. No reinventa el género zombi, pero sí encuentra una manera propia de abordarlo y demuestra que, para estos adolescentes, crecer puede ser tan peligroso como ser contagiado por una mordida.

Los prejuicios sociales entran en juego

Esta no es solo una serie de zombis, es una serie sobre cómo funciona la sociedad y sobre cómo hacemos juicios sin saber o sin conocer realmente a las personas. Archie experimenta el peor lado de esos prejuicios y eso es parte de lo que lo lleva a terminar convertido en un zombi.

No es la historia de un monstruo, sino de cómo la sociedad puede convertir a alguien en uno incluso sin tener la historia completa. Es una serie que nos recuerda que los monstruos no siempre son lo que esperamos, así que nunca se debe juzgar a un libro solo por su portada.

Prefiero la muerte se estrenó el 2 de octubre en Prime Video, dejando la puerta abierta a una segunda temporada.

La amistad en el centro de todo

No podemos sobrevivir a una epidemia zombi solos, necesitamos aliados y amigos en los que podamos confiar, y eso es algo que se relata en la serie. Los amigos no solo mantienen a Archie conectado con su lado humano, también lo ayudan a sobrevivir, a pelear y encontrar la manera de lidiar con su nueva realidad.

Claro, las armas y los recursos ayudan, pero ¿de qué sirve sobrevivir si es sin las personas que más queremos?

Mucha nostalgia y referencias mexicanas

Al igual que en Nadie nos va a extrañar, en Prefiero la muerte apuestan por la nostalgia y por elementos que hacen que esta serie sea profundamente mexicana, a pesar de que también es una historia universal.

La música, los vestuarios, las tradiciones familiares, las calles, los lugares donde todo sucede, todo esto nos habla de México y ayuda a que la historia tenga ese elemento de nostalgia que ayuda a construir una conexión y a que todo se sienta familiar.