Resolución IMPI afecta libertad de expresión

El posicionamiento deriva de un procedimiento que el IMPI sigue contra Penguin Random House sobre un libro sobre Gloria Trevi. Cortesía
El posicionamiento deriva de un procedimiento que el IMPI sigue contra Penguin Random House sobre un libro sobre Gloria Trevi. Cortesía

Ante la determinación del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) de que es ilícito utilizar el nombre o retrato de figuras públicas, incluso en obras de carácter periodístico, informativo y de denuncia, tal como “Todo a la luz”, el libro de Karla de la Cuesta; la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (CANIEM) expresó su preocupación por la libertad de expresión.

A través de una carta a la opinión pública, el gremio de editores señaló que su principal inquietud es que la resolución “no haya analizado todas las defensas de la editorial, y haya omitido el estudio de normas que establecen que no se vulnera el derecho a la imagen cuando su utilización tiene fines informativos o periodísticos”.

El posicionamiento deriva de un procedimiento que el IMPI sigue contra Penguin Random House Grupo Editorial, y está relacionado con la publicación de Todo a la luz, obra en el que De la Cuesta investigó un expediente judicial, criticó la sentencia y la actuación de varios involucrados en el caso Trevi- Andrade.

Razón por la cual hacen un llamado al Tribunal Federal de Justicia Administrativa para que, al revisar este y otros asuntos sensibles en materia de libertad de expresión, “realice un análisis exhaustivo y con estricto apego a la legislación aplicable, la Constitución y los tratados internacionales de derechos humanos.”

Industria libre

La Caniem apunta que la industria editorial mexicana “tiene como sustento la libertad de expresión, la libertad de creación, la libertad de opinar, y el derecho de la sociedad a recibir información. Restringir estas libertades no afecta únicamente a las editoriales y los autores, sino al conjunto de la sociedad”.

Y manifiesta que este criterio de que es ilícito utilizar el solo nombre o el retrato de figuras públicas, está generando incertidumbre en el sector editorial, e inseguridad jurídica entre sus agremiados y autores, “especialmente respecto de futuros proyectos de investigación, periodismo, opinión, biografía, e historia”. Y afirma que las implicaciones de una interpretación de esta naturaleza trascienden ampliamente el caso concreto.