Yucundo: lamento por una ribera

Yucundo: lamento por una ribera

Editada por la Universidad Politécnica de Chiapas y la Universidad Intercultural, la novela plasma la vida de un indígena cuyo nombre es precisamente Yucundo, que vivía en La Vega del Chachí, un pueblo cerca de Venustiano Carranza en donde se sufren las consecuencias de la construcción de la presa hidroeléctrica Belisario Domínguez en los años setenta, conocida como La Angostura por el lugar donde se ubica la cortina.

¿De qué trata?

Desde el inicio, el paisaje natural no se describe solo como un entorno físico, sino como un reflejo del estado emocional del hablante. El río, elemento central del texto, simboliza el paso inevitable del tiempo y la forma en que los recuerdos, las pérdidas y los dolores se arrastran sin posibilidad de regresar al pasado.

A lo largo del texto se percibe un tono de lamento constante. El hablante parece recordar momentos que ya no volverán, personas ausentes o incluso una forma de vida que se ha ido perdiendo. La ribera se convierte en un espacio de memoria, donde cada elemento el agua, el viento, la tierra guarda huellas del pasado. Esta conexión entre naturaleza y emoción hace que el paisaje cobre vida, como si también sintiera y acompañara el dolor humano.

Además, puede interpretarse como una reflexión sobre la identidad, especialmente en contextos rurales o tradicionales. La ribera no solo representa un lugar personal, sino también un espacio colectivo, donde se concentran historias, costumbres y vivencias de una comunidad. El lamento, entonces, no es únicamente individual, sino también social: una especie de duelo por lo que se ha perdido con el tiempo, como tradiciones, vínculos o formas de entender el mundo.

Conforme avanza la obra, el tono puede volverse más introspectivo, mostrando una aceptación parcial de esa tristeza. Aunque el dolor permanece, también hay una especie de reconocimiento de que todo forma parte del ciclo natural de la vida. El río sigue fluyendo, llevándose consigo tanto el sufrimiento como los recuerdos, lo que sugiere que el tiempo no se detiene, pero sí transforma.

En conjunto, la obra trata sobre la melancolía, la memoria, la pérdida y la relación íntima entre el ser humano y la naturaleza, utilizando la imagen de la ribera como un símbolo poderoso del paso del tiempo y de las emociones que este deja a su paso.