Toniná: Buena noticia
La recuperación de manera definitiva de la majestuosa zona arqueológica de Toniná, ubicada en el municipio de Ocosingo, es un logro muy importante a nivel local, nacional e internacional para seguir admirando y disfrutando esa parte de la cultura maya.
Los conflictos por la posesión del terreno en el que está situado ocasionaron que en los años recientes ese sitio permaneciera cerrado de manera intermitente y finalmente de forma definitiva, por lo que miles de turistas locales, nacionales y extranjeros no pudieron visitarlo.
La recuperación de la antigua ciudad de origen maya fue posible luego de que el 2 de marzo se publicara en el Diario Oficial de la Federación el decreto por el que se expropia por causa de utilidad pública la superficie de poco más de nueve hectáreas, de propiedad privada.
Se argumentó que la zona arqueológica “se considera apropiada e idónea para la investigación, protección, observación, restauración y recuperación de la ZMAT, ya que los estudios realizados por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) han determinado que en esta área existió un asentamiento prehispánico de origen maya, que construyó el mayor espacio vertical del México antiguo y está edificado en una superficie ligeramente mayor que la planta de la pirámide del Sol en Teotihuacán”.
Las gestiones para la adquisición del terreno surgieron de una solicitud realizada por el INAH, en el ámbito de sus funciones y competencias, para que no haya más conflictos por la posesión, evitando así que se vuelva a cerrar.
Los dueños de la propiedad habían exigido desde hace varios años en repetidas ocasiones que las autoridades se las pagaran para hacerse a un lado y permitir el paso de todas las personas que deseen visitar las ruinas de Toniná.
Se supone que con la expropiación, el gobierno pagará a los propietarios por esas poco más de nueve hectáreas. Habrá que ver si es lo justo o si está por debajo del precio real, como pasa a veces en esos casos.
Una vez publicado el decreto en el Diario Oficial, el tan ansiado momento llegó finalmente el pasado martes, cuando autoridades de los tres niveles asistieron a un acto en ese sitio para anunciar que será reabierto el próximo 21 de marzo, cuando inicia formalmente la primavera.
Muchas personas están esperando la reapertura para acudir a esa zona arqueológica que se ubica en las afueras de la cabecera municipal de Ocosingo, la capital del queso de bola. Por cierto, en la ruta hacia Toniná se presentaba hace más de 20 años un espectáculo único, cuando por las tardes, miles de golondrinas caían en picada en el campo, por lo que muchas personas asistían a admirarlo.
La reapertura de Toniná traerá beneficios también a los pobladores de comunidades vecinas al sitio, pues podrán poner en marcha proyectos de turismo sostenible, además de vender diversos productos para los visitantes, con la certeza también de que podrán seguir realizando sus ceremonias y rituales como parte de sus tradiciones.
Bienvenida, pues, esta excelente noticia para miles de personas, y de manera especial para los amantes de las zonas arqueológicas de la cultura maya, que son muchos.
En contraste con esta buena noticia, la destrucción humana y material en Medio Oriente avanza con la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, sin que aparentemente haya poder humano que la pueda frenar.
Nadie en sus cinco sentidos puede estar de acuerdo con una guerra que mata no solo a combatientes de los bandos enfrentados, sino a población civil, incluidos niños y niñas, personas mayores; que causa tanto dolor y sufrimiento, pero sus impulsores la defienden. Los únicos beneficiados son los gobiernos más poderosos como Estados Unidos y quienes lo siguen en esa aventura, por ahora un poco incierta.
En medio del desbarajuste, España se atrevió a negarle a los gringos el uso de instalaciones hispanas a buques y aeronaves que participen en la agresión. El presidente Pedro Sánchez fue enfático al afirmar que “no a la guerra”. Pocos pueden aventarse un tiro de ese calibre con el Tío Sam, y menos en estos momentos bélicos.
Habrá que ver después qué tan cara le sale a España esa postura de dignidad que deberían asumir todos los países que aprecien un poquito su soberanía e independencia, aunque ya se sabe que con el policía del mundo, Donald Trump, no es fácil ponerse a las patadas con Sansón sin pagar las consecuencias.
A cinco días de la guerra, parece que las cosas no están tan fáciles como pensaron Estados Unidos e Israel, pues irán ha dado muestras de tener poder para resistir más del tiempo que suponían. Ahora se habla de varias semanas, que en una de esas podrían extenderse a meses.
Falta todavía una acción decidida de Rusia y China, que a la mejor no llega, pero existe la posibilidad de que hagan algo más que declarar y declarar esperando infructuosamente que Trump les haga caso. Es más fácil que el magnate vire un poco por la oposición interna a la guerra, pues un amplio número de estadounidenses no está de acuerdo, incluyendo a legisladores republicanos, aunque ayer, el Senado gringo respaldó la campaña militar del presidente al votar a favor de bloquear una resolución bipartidista destinada a detener la guerra.
Pero no falta quien piense que Donald decidió atacar a Irán para desviar (más) la atención sobre el caso Epstein que lo persigue de cerca y por la crisis económica en el país de las barras y las estrellas.
Mientras avanza la guerra, sube el precio del petróleo en todas partes y el peso mexicano se deprecia respecto al dólar. Se avecina una mayor crisis económica y el incremento de los precios de diferentes productos, como si no estuvieran ya por las nubes. Fin.








