Dos reveces
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump recibió dos reveces en su guerra conjunta con Israel en contra de Irán, ya que el martes le renunció el director del Centro Nacional de Contraterrorismo, el ultraconservador Joseph Kent, quien expresó que la república islámica “no representaba una amenaza inminente” contra el país de las barras y las estrellas, con lo que ha desnudado el argumento del inquilino de la Casa Blanca.
Otro duro golpe fue el rechazo de los países miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), de apoyar a Estados Unidos para liberar el estrecho de Ormuz, controlado por Irán y por el que pasa la quinta parte del petróleo mundial.
Kent afirmó en su renuncia algo que muchos ya sabían, que Irán “no representaba una amenaza inminente” contra Estados Unidos y que ese país fue arrastrado a la guerra por “la presión de Israel y su poderoso lobby estadounidense”.
Así lo dijo el ahora exfuncionario de Trump: “Tras mucha reflexión he decidido renunciar a mi cargo como director del Centro Nacional de Contraterrorismo con efecto inmediato. No puedo, en conciencia, apoyar la guerra que se libra en Irán, que no representaba ninguna amenaza inminente para nuestra nación”.
Recordó que en este caso se utilizó “la misma táctica que usaron los israelíes para arrastrarnos a la desastrosa guerra de Irak, que le costó a nuestra nación la vida de miles de nuestros mejores hombres y mujeres”.
Su renuncia y su rechazo a la guerra contra Irán refleja el creciente malestar de los estadounidenses por la aventura bélica de Trump, quien parece estar cada vez más enredado en su propia trampa, ya que no ha podido vencer a los iraníes, a pesar de todo su poderío militar.
El magnate, a quien muchas personas en Estados Unidos se refieran público y en privado cada vez más como el “el desquiciado” y “el pelucas”, ha sido exhibido como desconocedor del poderío de Irán, contra el que comenzó una guerra, junto con Israel, sin ton ni son, sin una estrategia definida, ocasionando cuantiosos daños humanos y materiales y que han generado una grave crisis en varios sentidos.
El otro revés para el mandatario tiene que ver con el rechazo de los países de la OTAN de acompañarlo para reabrir militarmente el estrecho de Ormuz, a lo que el magnate respondió con sus bravuconadas habituales que Estados Unidos “no necesita la ayuda de nadie” para liberar el paso.
“La mayoría de nuestros ‘aliados’ de la OTAN nos ha informado que no quieren involucrarse en nuestra operación militar contra el régimen terrorista de Irán”, dijo. Después de haberle pedido casi desesperadamente su apoyo para el envío de buques de guerra, ahora les dijo que “ante el hecho de que hemos tenido tanto éxito militar, ya no necesitamos ni deseamos la ayuda de los países de la OTAN: ¡nunca la necesitamos!”.
Con su postura, la OTAN le da de algún modo la razón a España, uno de sus miembros, que desde el inicio manifestó una digna postura en contra de la guerra, lo que le valió que Donald arremetiera en su contra. Cuando menos en su intento de liberar el estrecho de Ormuz, la agrupación referida lo ha dejado solo.
Hablando de España, ese país ha dado un paso que probablemente posibilite la normalización de las relaciones con México, pausadas desde que el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador solicitó que esa nación pidiera perdón por lo que le hizo a los indígenas durante la conquista.
No ha habido un perdón formal, sino que se han ido deslizando comentarios de funcionarios acerca de cierto reconocimiento de culpa, como los que por primera vez en la historia, lo hizo el lunes el rey Felipe VI, quien usó el término “abuso” y “controversias morales y éticas” para referirse a la conquista y el proceso que siguió después.
Esos comentarios ya comenzaron a dar sus frutos, pues, según se informó ayer, la presidenta Claudia Sheinbaum le envió una carta a Felipe VI para invitarlo a que asista al mundial de futbol que será inaugurado en México el 11 de junio próximo.
Le dijo que la justa deportiva “constituye una coyuntura propicia para evocar la profundidad y el carácter singular de los vínculos entre México y España, forjados por una hermandad histórica y sustentados en el legado compartido de la lengua, la cultura y la memoria colectiva que está repleta de grandes muestras de solidaridad, empatía y una y visión humanista entre nuestros pueblos”.
Ahora hasta podría interpretarse que si la carta fue el enviada el 3 de febrero, es decir, con anterioridad a los comentarios del rey sobre los “abusos”, la visita privada que realizó el lunes al Museo Arqueológico Nacional estaba pactada para que dijera lo que dijo, con el fin de comenzar los acercamientos.
No se descarta, entonces, que el rey asista al mundial. Qué bueno que ambos gobiernos se pongan de acuerdo para normalizar las relaciones entre estos dos pueblos hermanos que están pausadas.
En tanto, en España se abrió un debate público intenso entre diferentes sectores sobre los comentarios de Felipe VI. Unos están a favor y otros en contra.
En El Salvador, mientras, tanto, el presidente Nayib Bukele logró que la asamblea legislativa que está a sus órdenes, pues es de mayoría oficialista, aprobara el martes reformas a la Constitución para avalar la cadena perpetua en el país, para quienes sean hallados culpables de homicidio, violación y terrorismo.
Llama la atención que los cambios constitucionales se dan después de que abogados internacionales señalaron que existen «bases razonables» para creer que se están cometiendo crímenes de lesa humanidad durante el polémico estado de excepción, como ?encarcelamientos arbitrarios, tortura, desaparición forzada, persecución y asesinatos.
Las reformas dejan ver también el temor de Bukele de que la oposición, por ahora muy debilitada, y el descontento popular puedan ir creciendo y quitarle poder en las próximas elecciones de 2027. Fin.








