¡Ay, nanitas!
Pareciera a bote pronto que los cargos presentados ayer por Estados Unidos por tráfico de drogas en contra del gobernador morenista de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, son la cola del espinoso caso en que está envuelta la mandataria panista de Chihuahua.
Da la impresión de que esa es la respuesta del gobierno del vecino país del norte a la nota diplomática enviada por las autoridades mexicanas pidiendo una explicación oficial sobre la presencia de dos agentes de la CIA en un operativo antidrogas, quienes junto con dos elementos estatales murieron en un accidente automovilístico la madrugada del 18 de abril.
No es raro que la justicia de Estados Unidos, que muchas veces funciona por intereses políticos, más si se trata del exterior, haya decidido presentar cargos contra el gobernador de Sinaloa, sino que se haya tardado tanto, después de discursos y amenazas, sobre todo cuando existen al menos sospechas de algún nivel de relación con grupos malos de Sinaloa.
Algunos opositores se frotan las manos pensando que el caso podría escalar hasta el expresidente Andrés Manuel López Obrador o incluso a la presidenta Claudia Sheinbaum, pero eso difícilmente ocurrirá, aunque no se puede descartar que la embestida sea directo en contra de la llamada Cuarta Transformación. Empieza un intenso jaloneo diplomático y mediático.
Independientemente del curso que siga el caso, Rocha Moya podría ser, así sea de manera discursiva, el Genaro García Luna de Morena, por lo que así como el ahora partido oficial explotó ese tema en las campañas, los partidos Acción Nacional (PAN) y Revolucionario Institucional (PRI) ya tienen material para sus mítines.
Como es lógico, el gobernador de Sinaloa, de 76 años, ha rechazado las acusaciones y advertido que se defenderá con pruebas, pero pareciera que no tiene muchas opciones para escapar de los gringos. ¿O lo protegerá con éxito hasta el final el gobierno federal?
Desde la captura de Los Chapitos, hijos del Chapo Guzmán, ya se especulaba con la posibilidad de que hubiera alguna acusación en contra del mandatario, como resultado de las negociaciones para que aminoraran sus penas. Esa es la estrategia que muchas veces usan los gringos para justificar sus intervenciones con fines políticos.
El caso es que ahora sí se puso bueno y emocionante el panorama político nacional, cuando faltan 13 meses para las elecciones intermedias para renovar la Cámara de Diputados y 17 gubernaturas en el país, entre ellas la de Sinaloa, precisamente (a Donald Trump solo le queda medio año para sus intermedias).
Ya se sabía que el caso de la gobernadora panista de Chihuahua, María Eugenia Campos, que por ahora queda relegado, traería mucha cola y que incluso podría formar parte de una estrategia de su partido o incluso de una provocación.
Podría decirse que el único daño a su gobierno hasta ahora ha sido la dimisión de su fiscal general de Justicia, César Jáuregui, quien se responsabilizó del asunto por no haber informado y de paso le echó la culpa al director general de la Agencia Estatal de Investigación del estado, Pedro Román Oseguera Cervantes, quien murió en el accidente y por lo tanto ya no hay manera de preguntarle. Fue una “salida” fácil. Pocos creen la versión de que la gobernadora no estaba enterada.
Ahora resulta que está más cerca de ser desaforado y encarcelado el gobernador morenista de Sinaloa por las acusaciones gringas que la mandataria panista de Chihuahua que permitió el ingreso ilegal de agentes de la CIA y ha sido responsabilizada de traición a la patria. Va a estar bueno el agarrón en las Cámaras. Huele -hiede- a estrategias y juegos electorales.
Ya es ganancia que (cuando menos hasta el cierre de este texto), los gringos no hayan ingresado de forma ilegal a México para capturar a Rocha Moya como acostumbra, pues medio guardaron las formas al notificar a la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), una solicitud de detención provisional con fines de extradición remitidas por el gobierno de Estados Unidos.
La cancillería le contestó que “no cuenta con elementos de prueba” suficientes para determinar la responsabilidad del gobernador y los demás señalados, entre ellos el senador Enrique Inzunza, también morenista, quien de igual forma, ha rechazado las acusaciones.
El caso, dijo la SRE, será analizado por la Fiscalía General de la República (FGR), conforme al procedimiento legal vigente, para determinar si existen elementos de prueba válidos bajo el sistema jurídico mexicano, además de la viabilidad de ejecutar las solicitudes de detención provisional con fines de extradición.
La SRE afirmó también que enviará un extrañamiento a la Embajada de Estados Unidos por la forma en que la información fue dada a conocer en público, ya que los tratados internacionales en la materia contienen disposiciones específicas de confidencialidad sobre este tipo de procedimientos, que no se cumplieron en este caso.
Regresando a Chihuahua también podría decirse que el accidente en el que fallecieron los dos agentes mexicanos y los dos estadounidenses, sirvió de alguna forma de puya para las fuerzas de seguridad federal que esta semana se aplicaron más y detuvieron a Audias Flores Silva, apodado El Jardinero, y a Julio César “N”, conocido como “El Güero Conta”, quienes presuntamente dirigían parte de las estructuras más relevantes del Cártel Jalisco Nueva Generación.
Entre estas capturas destaca la de El Jardinero, quien, según la versión oficial, se alistaba para buscar el liderazgo de la agrupación criminal que hasta el pasado 22 febrero encabezaba Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, quien falleció debido a las heridas que le causaron efectivos del Ejército Mexicano durante el enfrentamiento en el que fue capturado.
Pareciera que ese fue un mensaje para decirle a Estados Unidos que el gobierno mexicano está haciendo lo que le corresponde en el combate al narcotráfico. Pero ahí está que según el que se cree policía del mundo, faltan Rocha Moya y otros funcionarios y exfuncionarios. A ver cómo termina esta telenovela. Fin








