Hay que hacer algo
Lo ocurrido el jueves pasado en Torreón, Coahuila, donde dos hermanos de 18 años, exalumnos de la Secundaria pública 13 del ejido La Unión, asesinaron en el plantel a la subdirectora, Nery Edith Nevárez González y lesionaron a cuatro personas más, debe de ser una llamada de atención para las autoridades de los tres niveles de gobierno de todo el país.
Los dos jóvenes irrumpieron la mañana del jueves en las instalaciones de la secundaria, detonaron petardos y atacaron con machetes y otras armas blancas a profesores y alumnos. ¡Qué grave!.
Las autoridades tienen que investigar si en la conducta de los cuates influyeron su entorno social y digital o si detrás de la agresión existen otros factores. La Fiscalía de Coahuila ha descartado que estuvieran bajo el influjo de drogas cuando cometieron el ataque.
Más allá de si se trata de un hecho aislado, no se puede pasar por alto este tipo de sucesos, ya que podría tratarse de conductas influidas por las redes sociales en las que jóvenes y adolescentes, principalmente, están inmersos de lleno.
Hechos como el ocurrido en Torreón recuerdan diversas agresiones sucedidas en centros escolares en Estados Unidos, pero con armas de fuego porque allá es mucho más fácil adquirirlas.
A algunas personas les pareció un poco exagerado que el tema de Torreón se tocara en la conferencia mañanera del viernes y que el titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, se refiriera al caso y hablara de acciones para prevenir más tragedias como esa.
No lo es. Todo esfuerzo que hagan las autoridades para evitar que suceden agresiones como la comentada son bienvenidos porque se trata de la seguridad personal de todos. Las autoridades educativas también tienen que hacer lo suyo.
No hay que irse al norte para darse cuenta del fenómeno que está pasando con la conducta la niñez, la adolescencia y la juventud, pues dos días antes de lo sucedido en Torreón se presentó en San Cristóbal un caso que también debe de encender las alarmas.
Resulta que dos alumnos de sexto grado de la escuela primaria Mario Castellanos Molina, ubicada en la colonia Morelos, en la zona norte de la ciudad coleta, lesionaron presuntamente con un arma punzocortante a un niño de primero.
De acuerdo con la madre, el menor presentó cortes en la zona de la ingle de ambas piernas, por lo que fue trasladado a un hospital para recibir atención médica. Las lesiones tardan más de 15 días en sanar.
Este caso es muy grave porque se trata de niños de primaria, tanto los agresores como la víctima. ¿Cómo un estudiante de sexto grado puede ingresar a la escuela un arma punzocortante? No está claro si fue navaja, cúter u otro objeto.
¿Cómo resolverán las autoridades un caso en el que dos menores que cursan el sexto grado hieren a un niño de primero? No es algo muy común.
El asunto es que las autoridades de los tres niveles tienen que hacer algo para evitar que hechos como los mencionados se repitan en el país.
Picotazos
Qué friega le pusieron el miércoles 30 de septiembre a la estatua del expresidente Felipe Calderón que fue decapitada por un grupo de manifestantes, entre ellos, extrabajadores de la empresa Luz y Fuerza que el exmandatario cerró. Es cierto, el monumento ya estaba tirado en el piso desde que un rayo supuestamente lo derribó hace más de un año. Lo raro es que ninguno de los agentes que custodian la antigua residencia oficial de Los Pinos intervino. Debe de ser feo ver una estatua propia tan vilipendiada porque refleja coraje. ¿Será que para evitar posibles acciones de ese tipo cuando la oposición regrese al poder es que, entre otras cosas, AMLO pidió que no se le hagan estatuas ni se le ponga su nombre a edificios? Hablando del tabasqueño, siempre que reaparece causa escozor entre sus adversarios políticos. Lo hizo justo cuando han arreciado los ataques en contra de su hijo mayor del mismo nombre. ¿Salió para protegerlo? (Para golpear a Morena basta pegarle al hijo de su fundador). Y apareció precisamente el día que fue descabezada la estatua de Felipe, quien, por cierto, entró por la parte trasera del hotel en el que se llevó a cabo la reunión a la que acudió en la capital del país ese día, como lo hizo en 2006 para tomar posesión en la Cámara de Diputados. Ya está acostumbrado, pues. Ya sea Calderón, AMLO, Enrique Peña Nieto, etcétera, los expresidentes están condenados a que alguien les grite o insulte en la vía pública a menos que vayan muy custodiados y su guardia impida que se les acerquen. Debe de ser muy triste que los exmandatarios ya no puedan caminar libremente en su propio país después de recibir tantos aplausos y adulaciones durante su mandato... Ironías del destino: A Morena se le apareció su propio fantasma, pues pocos días después de que aprobó la reforma para que quienes aspiren a la candidatura a la presidente de la República, a gobernador o la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México renuncien a la doble nacionalidad, se le presentó el dilema de Jasmine Bugarín, verdecologista aliada designada la semana pasada coordinadora de defensa de la transformación en Nayarit. Nació en California, Estados Unidos, porque sus padres eran jornaleros y habían migrado en busca de trabajo. “Soy mexicana por nacimiento en los términos de nuestra Constitución mexicana y de la de Nayarit”, dijo, al informar que está dispuesta a dejar la nacionalidad gringa. Ya fue diputada federal y senadora… Quién sabe si en otros estados pasa, pero en Chiapas los secretarios o secretarias de gobierno ya no son como antes que eran políticos de más renombre, con más trabajo político y con carreras más sólidas. Ahora van y vienen sin que la gente en general se entere, sin dejar mucha huella o cuando menos así se ve desde fuera. O se mueven de bajo perfil o no es mucho lo que hacen porque poco o casi nada se sabe de su trabajo y presencia. No acostumbran a hacer declaraciones como antes y la prensa, la prensa, tampoco es como antes, claro está. Fin.








