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Hoy Escriben - Húbert Ochoa

Sólo para enterados

Edwin Herrera

El gánster petista

Fundación fantasma

El pachuco Aquiles

El coyote cuidando a las gallinas…

1.- El Partido del Trabajo se conforma así: Amadeo Espinosa Ramos es el gran capo petista; Amadeo, Abundio Peregrino García, Hugo Roblero Gordillo y Carlos Mario Estrada Urbina son quienes se reparten las riquezas políticas y de poder.

A inicios de 2025, el PT destapó su rostro más grotesco: impusieron como dirigente estatal a Amadeo Espinosa Trujillo, un junior abusivo y prepotente de 25 años recién egresado de una universidad privada. Es hijo del eterno diputado.

Llama la atención que en meses pasados se sumó a la pequeña tribu Edwin Herrera Rodríguez, un sujeto que en sus cuentas de Instagram comparte banalidades pero que, en la vida real, es un cuatrero de la política a sus 36 años. 

El 28 de junio de 2022 se hicieron públicas conversaciones de WhatsApp que confirmaron el pasado oscuro de este individuo. Ahí, en el PT, cayó como anillo al dedo.

“Amigo, el dinero que se le entregó al profe en sus manos no se lo puedo pedir. Y aparte se te va a entregar tu nombramiento”, dice una parte del texto execrable. 

15 mil pesos

2.- La conversación es un intercambio de reclamos, disculpas y ofensas por el distrito municipal del PT en Ocozocoautla. “El profe” es Amado Espinosa Ramos, gánster consumado de la política aldeana.

El operador del presunto fraude es Herrera Rodríguez en complicidad con Amadeo Espinosa Trujillo, hijo de Amadeo, este exsenador y diputado federal innumerables veces, estrechamente ligado al expreso 8476 Pablo Salazar Mendiguchía.

Son 15 mil pesos que le exigieron al joven para darle un nombramiento balín. Con una famélica estructura territorial que no llega a 50 municipios, el quid de la pandilla de hampones es hacer alianza con partidos fuertes y seducir incautos. Ahí está el negocio millonario.

“El nombramiento no me quita el sueño, pero regrésame mis 15 mil pesos”, le reprochan a Herrera. “Ese pinche Edwin no le confío; es un trácala”, dice otra parte del ácido diálogo. 

Y, furioso, el afectado emplaza: “Te doy una semana para que me regreses mi dinero, cabrón”. Jamás recibió el dinero ni el dichoso nombramiento.

¿Quién es?

3.- Se promociona como “experto en el manejo de conflictos personales”. Su mejor época la vive a partir de que se enroló a Morena, siendo nombrado director en la Secretaría del Trabajo.

Estuvo al frente del programa Jóvenes Construyendo el Futuro de donde fue echado por la alarmante rapiña. Su protector es el exsúper delegado José Antonio Aguilar Castillejos, quien tejió para la candidatura a gobernador en 2024, a pesar de sus conocidas transas. 

Castillejos tiene oficinas alternas en Bísquets de Obregón, frente a plaza Bonampak. Ahí, en Los Bísquets, hacía jugosos negocios hablando a nombre de Andrés Manuel López Obrador. Un rector de la Unicach le entregó cien mil pesos sólo por darle la oportunidad de “tomarse un café con él”.

Fantasma

4. A través de la fundación fantasma Un regalo A.C., Edwin Herrera supo montar una amplia red de corrupción. Tengo datos de que, sólo en Cintalapa, creó entre 80 y 100 empresas fantasmas que embarran, incluso, a un excandidato a gobernador del PRI.

Durante su paso por Jóvenes Construyendo el Futuro, a cada becario le mochaba mil pesos por apoyo. Promovía la incorporación de proyectos apócrifos al gobierno federal para sus amigos y, por cada trámite, le daban entre 30 y 50 mil pesos.

El 7 de marzo de 2022, Espinosa Ramos juntó a toda la plana mayor petista para recibir a Herrera como el nuevo integrante de la mafia. Espinosa se desvivió en loas a Herrera “reconociendo su limpia trayectoria”. Y Herrera respondió: “Me siento en casa”.

A pesar de su oscuro pasado, Herrera Rodríguez despacha en la actualidad como subsecretario anticorrupción en la Secretaría de Anticorrupción y Buen Gobierno.

¿Por qué tener a un corrupto, con una trayectoria abyecta en una dependencia cuya obligación es cuidar el gasto público? Es como dejar al coyote cuidando a las gallinas…

Conejobús

El Conejobús fue un sistema de transporte colectivo que pudo funcionar en una metrópoli gigantesca, desarrollada y moderna. Tuxtla es una chulada, a mí me encanta. 

Con 143 unidades que al principio tenían aire acondicionado, tv y pintadas de un color sui generis, bonito, atrayente, es lo que se llama la psicología el color, lamentablemente el Conejobús quedó en manos de golfos y monopolistas que, con jugosas ganancias diarias, se echaron en  una hamaca dando rienda suelta a la obesidad. 

El pachuco Aquiles Espinosa García, exsecretario de transporte y ahora delegado de una dependencia federal, tiene mucho qué ver en este nudo de complicidades. Pero es intocable, ¿por qué?...

Yo recuerdo con mucho cariño al Conejobús. Dos veces lo usé para sentir las endorfinas que producen el placer ante una nueva experiencia.