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Hoy Escriben - Húbert Ochoa

Sólo para enterados

Los Pakales de ERA

“La Maña”, arrinconada

Una policía chinchona

Osmar “N”: la ignominia

1.- Gilberto entró al antro El Bucanero alrededor de las 9:30 de la mañana. No se dio cuenta que un pistolero lo acechaba. Atrás de él ingresó también y le disparó a quemarropa, en la cabeza, matándolo al instante.

Domingo 18 de junio, 2023, día del padre. Originario de Pijijiapan, zona costera conocida por sus ricos quesos y el lenguaje badulaque que distingue a su gente, Gilberto tenía 45 años. Era un modesto proveedor publicitario en la microempresa “De todo un poco”.

Localizado en la quinta norte oriente de Tuxtla, afuera de El Bucanero otro desalmado esperaba al asesino que actuó con una técnica impecable, igual que el artesano talla una obra de arte. Ambos huyen y abandonan el vehículo cerca del motel Troya, en la colonia San Pedro Progresivo. Nunca se supo el móvil y tampoco fueron detenidos. Insisto: 2023.

 El caso de David…

2.- Domingo, octubre 18, 2020. David, su madre y hermana salen del restaurante Toks, de Diana Cazadora, donde han desayunado. Ahí hay una placita y varios arbolitos de laurel que, aunque no dan sombra, se ven bonitos.

David, de 36 años, abogado, es acribillado de seis tiros. Dos pistoleros van en una moto. Se cubren los rostros con cascos. Uno baja y le tira de frente. Escapan rumbo a la salida oriente de Tuxtla. Se hallaron catorce castillos percutidos.  

Al lado de David su madre y hermana caen en shock, esa reacción emocional súbita e intensa porque los vasos sanguíneos se dilatan. Aturdidas, llorando, a gritos, no logran entender qué sucede. 

Con música de mariachi, 24 horas después sepultan a David en su natal Villa Corzo, en la frailesca chiapaneca. Innumerables ramos de flores colorearon sus exequias. Lo apreciaban a él y su familia. 

Ambas historias tienen elementos compartidos: Por un lado, la impunidad porque cualquier sicario, a cualquier hora, en cualquier lugar, podía arrebatar vidas sabedor de que jamás habría castigo. Y no, no se trató de una ficción gótica: fue una realidad espeluznante.

Y, por otro, en el pasado Chiapas carecía de una policía preparada en la prevención y persecución del delito, sin protocolos eficaces en evidencias físicas y biológicas para la investigación criminal.  

 3.- Pakales

Estudioso de la antropología de Chiapas, cuando Eduardo Ramírez Aguilar llegó al gobierno ya traía un diagnóstico de las necesidades primigenias y una de ellas, sin duda urgente, era la seguridad y devolver el bienestar a las familias.

El 08 de diciembre, horas después de rendir protesta, Ramírez Aguilar puso en marcha una policía de élite llamada Fuerza de Reacción Inmediata Pakal capaz de operar misiones de alto riesgo que no pueden hacer las policías convencionales. A la fecha los resultados son altamente positivos, arrinconando a “la maña”.

Este 21 de julio, nuevos elementos se integraron al grupo Pakal que depende de la Secretaría de Seguridad del Pueblo y, durante el acto solemne, con esa capacidad para la oratoria que ya le conocemos, Ramírez Aguilar pronunció una poderosa narrativa llegando al corazón de las y los jóvenes Pakales.

Al recordar una frase del revolucionario Gustavo Baz Prada, un hombre brillante y de plena confianza de Emiliano Zapata, citó: “Actúa como si todo dependiera de ti. Pelea como si sólo tuvieras que vencer. Trabaja como si fueras el único responsable. Y todo esto no lo tomes como exceso heroico, sino como el cumplimiento del elemental deber”.

 En resumen…

A la delincuencia no se le invita a tomar café, así ocurrió en aquellas épocas de anarquía gubernamental y los asesinatos brutales de David y Gilberto quedaron en una estadística de miedo, parte de esa espiral de violencia que sacudió a Chiapas. El Estado volteó la vista a otro lado dejando el territorio en manos del crimen organizado. O fue cómplice.

El gobernador Ramírez lleva a cabo una reinvención de procesos con la ley en mano. Son cambios de gran escala porque sólo había de una: Sacar a Chiapas del oscuro barranco en que se encontraba. Y lo está haciendo bien.

 Osmar N…

Un juez certificado en justicia integral para adolescentes dictó sentencia condenatoria de 3 años de prisión a Osmar “N”, el adolescente de 15 años que asesinó a dos de sus maestras en una preparatoria particular del municipio de Lázaro Cárdenas, Michoacán.

El juez fijó, además, una reparación del daño a favor de las víctimas indirectas por un total de 3 millones 280 mil 769.07 pesos. Osmar “N” ingresó al plantel con un rifle de asalto AR-15 calibre 5.56, escondido en una funda de guitarra, y disparó en contra de las dos profesoras.

El doble feminicidio fue perpetrado por el adolescente el pasado 24 de marzo en las instalaciones de la Preparatoria “Antón Makárenko”, del puerto de Lázaro Cárdenas.

En Estados Unidos, este caso de terror hubiera tenido otro final…