EE. UU. recibe misiles lanzados por Irán

Se siguen bombardeando por el control del estrecho de Ormuz. Cortesía
Se siguen bombardeando por el control del estrecho de Ormuz. Cortesía

Estados Unidos e Irán se encuentran al borde de una escalada militar de mayor envergadura después de que dos soldados estadounidenses murieron a causa de misiles lanzados por Teherán contra Jordania.

En respuesta, Washington llevó a cabo por octava noche consecutiva una ola de bombardeos y atacó con intensidad la isla de Qeshm, enclave estratégico que controla el estrecho de Ormuz.

Como muestra de que la guerra iniciada en febrero amenaza con expandirse y prolongarse, Estados Unidos además ordenó el despliegue de nuevos aviones de combate desde sus bases en Alemania y el Reino Unido, una decisión que, según se indicó, ya estaba en preparación antes de la muerte de los militares estadounidenses.

Sin fin a la guerra

El ataque contra Jordania marcó el punto culminante de una semana de acciones militares en cadena que, de hecho, terminaron por desmantelar lo que quedaba del acuerdo destinado a poner fin a la guerra.

Donald Trump calificó la muerte de los dos soldados como “algo muy triste”, pero sostuvo que “se trata de un sacrificio que debe hacerse” para impedir que Irán obtenga armas nucleares.

Respecto al colapso del acuerdo de Islamabad, el presidente se mostró indiferente: “No podría importarme menos”, declaró en respuesta a las afirmaciones del líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei, quien aseguró que la firma del mandatario estadounidense en los acuerdos “carece de todo valor”.

El Departamento de Estado advirtió a los ciudadanos estadounidenses que viajan al extranjero que las tensiones en Medio Oriente han generado un “potencial de una escalada imprevista”.

Por su parte, el Pentágono ordenó el despliegue urgente de cazas F-16 y aviones furtivos F-35, además de aeronaves de reabastecimiento en vuelo.

Teherán respondió con nuevos ataques contra Kuwait, Baréin y Jordania, tres países de Oriente Medio donde Estados Unidos mantiene una importante presencia militar.

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, afirmó que la muerte de los soldados estadounidenses “no hace más que reforzar nuestra determinación”.