La inteligencia artificial (IA) no ha desarrollado voluntad propia ni puede gobernarse a sí misma como en “Terminator”. Pero sus sistemas ya hacen tareas durante periodos cada vez más largos con menor intervención humana, mientras México carece de una política pública clara con el fin de supervisar su uso, advirtieron especialistas de la Universidad Iberoamericana.
En la mesa de análisis “Una IA que se gobierna a sí misma”, expertos en las áreas de ingeniería, filosofía y educación diferenciaron entre la imagen de una máquina que se rebela contra las personas y los riesgos que ya enfrentan escuelas, empresas y gobiernos al confiarle decisiones a la tecnología.
Al abrir la mesa, se recordó que “Terminator” continúa marcando la conversación pública acerca de inteligencia artificial y se planteó una pregunta: “¿Qué pasa si llegamos a un punto en el que no podamos controlarla?”. La discusión se centró en distinguir dicho escenario de ficción de los peligros actuales de sistemas cada vez más autónomos.
Alessandro López González, coordinador de la Ingeniería en Inteligencia Artificial de esta institución de educación superior, sostuvo que hoy no existe un sistema documentado capaz de mejorarse a sí mismo autónomamente. “No estamos construyendo mentes, estamos construyendo calculadoras estadísticas muy complejas”, aclaró.
Hoy no existe IA que se gobierne a sí misma
Andrés Molano, director del Departamento de Estudios en Ingeniería para la Innovación, coincidió en que hoy no existe una IA que se gobierne a sí misma “en el sentido de Terminator”. Lo que sí existe, dijo, son sistemas capaces de recibir un objetivo, planear acciones, consultar información, escribir código, corregir errores y continuar trabajando con menos intervención de las personas.
La diferencia, puntualizó, está entre permitir que una herramienta decida cómo cumplir una tarea y dejarle decidir qué objetivos perseguir, qué riesgos aceptar o qué consecuencias imponer a otras personas.
Desde la filosofía, Verónica Díaz de León indicó que llamar “autogobierno” a la capacidad de una máquina para ejecutar tareas confunde dos cosas diferentes.












